

CIUDAD DE MEXICO, México,
AP , diciembre 31, 2003
El año 2003 dejó el título número 14 para los Diablos Rojos del México en
la Liga Mexicana de Beisbol, fue su tercer bicampeonato emulando las hazañas
de 1973 y 1974, así como de 1987 y 1988, además, para los que no saben contar,
fue el primer bicampeonato del Siglo XXI, el cual dio inicio en 2001 pues
el año 2000 fue el último de la década anterior.
Son simples matemáticas, una decena se completa con el 10, no termina en el
9 ya que se inicia contando con el 1 y no con el 0, así que cada década finaliza
con la decena, por ejemplo, 1980 fue el último año de la década de los 70,
1990 el último

de los 80 y 2000 el último de los 90, por ende, el último del siglo pasado, así que, aquellos que ya se decían ser los primeros bicampeones del milenio están equivocados pues en el Siglo XXI, primero del tercer milenio, sólo ha habido tres años (2001, 2002 Y 2003), tres campeones y un solo bicampeón: los Diablos Rojos de México.
PENSANDO EN EL TÍTULO
DESDE EL INICIO
La temporada 2003 comenzó el día en que el México derrotó a los Tigres de
Puebla en el séptimo juego de la serie final 2002 en el Foro Sol. Muchos de
los campeones se fueron a probar suerte a las Ligas Mayores, Félix José, Roberto
Kelly, Miguel Ojeda dejaron huecos difíciles de llenar, pero llegaron elementos
como Alberto Castillo, Robert Pérez, Oswaldo Fernández, Bronswell Patrick,
Pedro Castellano.
Eventualmente, los pilares del título rojo en 2002 volvieron al conjunto escarlata,
lo que provocó un problema de exceso de buenos elementos, por lo que la directiva
decidió dar de baja a algunos elementos de gran calidad como Alberto Castillo,
Robert Pérez, Juan Melo, además de que Miguel Ojeda se volvió a ir a Grandes
Ligas.
Como ya es costumbre, México ganó sin problemas la zona norte en la primera
mitad de la temporada, se agenció los 8 puntos con 5.0 juegos de ventaja sobre
Monclova, pero tanta movilidad en el plantel provocó una severa caída en la
segunda vuelta, además de las lesiones de Francisco Córdova y Roberto Ramírez,
aunados a la baja de juego de los demás pitchers abridores, así que en la
segunda vuelta terminaron en segundo lugar del norte, medio juego debajo de
Saltillo, y en el balance general también fueron segundos, pero detrás de
los campeones de la Zona Sur, los Tigres de Puebla.
COMPLICADAS SERIES DE PLAY OF
Si la temporada fue dura, los play off no se quedaron atrás. Los equipos
sufrieron bajas porque se formó la selección que compitió en los Juegos Panamericanos.
Octavio Álvarez y Ray Martínez dejaron a la escuadra escarlata para enfrentar
a los Pericos de Puebla, para sustituirlos llegaron José Alberro, Lou Lucca.
Los Pericos fueron la sorpresa de la temporada, era un equipo que batallaba
en los últimos lugares cada año, pero en 2003 tuvieron un conjunto sólido
y se llegaron a poner a un juego de eliminar a los Diablos tras ganar 14-3
el quinto partido de la serie, celebrado en Puebla. Los Diablos rojos necesitaban
ganar los dos últimos partidos en su parque, como lo habían logrado en la
serie final de 2003 contra el otro equipo de Puebla, y así lo hicieron, pero
sufriendo de más.
El sexto partido se definió en extra innings y después de que Daniel Fernández
cortó un ataque de los Pericos con una colmillada cuando el juego agonizaba.
El séptimo partido no fue más fácil, los poblanos comenzaron ganando y fue
hasta el noveno episodio cuando llegó la carrera del triunfo escarlata.
En la final de la Zona Norte se encontraron con un rival tan tradicional como
odiado, los Sultanes de Monterrey, la serie fue ganada por los Pingos en seis
juegos, pero el sexto partido fue muy “loco”, ya que Diablos llegó a tener
ventaja de 11 carreras en la tercera entrada, por lo que el manager, Bernie
Tatis, le dio juego a algunos elementos de la banca, y al final, los regios
tuvieron la del gane en la caja de bateo y Octavio Álvarez debió entrar a
lanzar porque ya se habían acabado los pitchers y David Sinohui fue expulsado.
El “gordo de oro” no estaba controlado pero fue el colmillo el que lo sacó
de apuros, todos los lanzamientos a home eran rebotados a los jardines, los
bateadores de Monterrey estaban motivados y el empate parecía inminente, pero
Álvarez sacó el out 27 en segunda base con una gran revirada “quemando” a
Rigoberto Loya, pitcher que ingresó a correr pero se separó demasiado de la
base, así, el marcador finalizó 15-14.
DRAMATISMO PURO EN LA SERIE FINAL
El destino así lo quiso, algunos criticaron la falta de variedad, lo cierto
fue que por quinto año consecutivo se enfrentaron los dos mejores equipos
de la liga, cada uno había ganado dos series, Diablos en 1999 y 2002, Tigres
en 2000 y 2001, cuando todavía eran capitalinos y aunque alguien llegó a sugerir
que la serie estaba arreglada, la forma de desarrollarse de cada partido demostró
que el beisbol no se presta a eso y quien sabe de beisbol nunca se atrevería
a siquiera pensarlo.
En el papel, fue la serie menos pareja ya que Diablos ganó 4-1, sin embargo,
no fue así, sobre todo en los partidos celebrados en la Ciudad de México pues
el cuarto terminó en 11 entradas y el quinto en 13. La serie empezó con una
gran paliza de 15-2 sobre los felinos poblanos en su propio cubil ya que la
serie inició en la Angelópolis porque Tigres fue el líder general, pero no
supieron aprovechar su patio ya que también perdieron el segundo juego, esta
vez por marcador de 3-7, así, los Diablos regresarían a casa buscando dos
triunfos en tres partidos y los malos perdedores ya acusaban de un arreglo
sin tener pruebas, ya que nunca ocurrió.
El día 26 de agosto debió haberse jugado el tercer partido, pero la lluvia
arruinó los planes y le echó una manita a los Tigres, ya que Jorge Campillo
tuvo un día más de descanso y guió a los todavía campeones al triunfo con
marcador de 6-1 venciendo ni más ni menos que al cubano Oswaldo Fernández.
El cuarto partido era clave, si ganaban los Tigres, empataban la serie y hubieran
tenido dos de los tres siguientes juegos en casa, si ganaban los Diablos se
pondrían a sólo un triunfo del campeonato restando un partido en el infierno
solar.
México pegó primero, Félix José impulsó a Daniel Fernández en la primera entrada
para tomar la ventaja, pero el empate llegó en la segunda con Javier Robles
llegando a la registradora y los felinos añadieron dos rayitas más en la tercera
gracias a cuadrangulares espalda con espalda de Matías Carrillo y Guillermo
García sobre los lanzamientos de Bronswell Patrick. Los Diablos se acercaron
en la cuarta son fly de sacrificio de Daniel Fernández para que anotara José
Luis Sandoval, pero el pitcheo felino apretó el brazo y ya no permitió más
daño, en cambio, Tigres comenzó a dejar muchos hombres en base y hasta se
produjo un out en home gracias al gran brazo de Víctor “Flamingo” Bojórquez.
De esta manera, el partido llegó a la novena entrada con la ventaja felina
de 3-2, Saúl Soto abrió con sencillo y llegó a segunda, entró a correr en
su lugar Fabián López, quien fue sorprendido en revirada, además de que se
ponchó Bojórquez y después llegó a la caja de bateo Óscar Robles, quien con
dos strikes en su cuenta conectó un triple y anotó producido por Daniel Fernández,
quien sólo chocó la bola al primer lanzamiento de Edgar Huerta.
El partido llegó a 11 entradas, Tigres siguió dejando hombres en posición
de anotar y en la parte baja del décimo primer capítulo, ya con dos fuera,
Óscar Robles negoció la base por bolas, Daniel Fernández conectó sencillo
para mandar a su compañero a la tercera y en la caja de bateo estaba Roberto
Kelly, pero había una colchoneta desocupada y el siguiente en batear era Efrén
Espinoza, quien había entrado a correr en la décima por Félix José, todos
en el parque esperaban una base intencional al panameño, pero no llegó, Adrián
Manzano le lanzó a Kelly y permitió el cuadrangular con el que los escarlatas
ganaron dramáticamente 6-3.
La manera de perder de los Tigres en el sexto partido fue increíble, tenían
el juego en la bolsa y lo dejaron ir, cualquier equipo se hubiera caído en
lo anímico para el siguiente partido, pero los felinos no, el manager hizo
movimientos en su orden al bat y siguieron en la pelea, de hecho, su cuerpo
de lanzadores tenían dominados a los bateadores rivales, quienes dejaron de
conectar cuadrangulares para impulsar carreras en el momento oportuno.
El sexto partido fue uno de esos llamados “locos”, muchas carreras al principio
y duelo de pitcheo al final, en la cuarta entrada ya estaban 5-5, en la sexta
se adelantaron los Diablos cuando José Luis Sandoval bateó para doble play
y Sherman Obando se descolgó desde la tercera mientras la batería poblana
ejecutaba la doble matanza, pero en la séptima Carlos Gastelum abrió con doblete
y lo emuló Matías Carrillo para volver a empatar. Entonces llegó “su majestad”
el pitcheo, cinco entradas seguidas sin carreras y con Tigres dejando nuevamente
muchos corredores en posición de anotar, ya no hubo outs en home, pero porque
los Tigres ya no se atrevieron a intentarlo nuevamente respetando el brazo
del “Flamingo”, en la cuarta entrada Serafín Rodríguez había conectado un
triple y después Gastelum elevó al derecho, pero el primer bat poblano se
quedó amarrado en la esquina caliente y no pudo anotar.
Ya en extra innings, el equipo que estuvo más cerca de anotar fue el poblano,
ya que dejó un corredor en base en la 11, 12 y 13, de hecho, en las dos últimas
llegaron a tener dos en base con sólo un out, pero la batería infernal jugó
una defensiva de campanillas y realizó dos dobles matanzas para cortar de
tajo las aspiraciones felinas, de hecho, en la décimo segunda, el otro out
fue en la tercera base.
Del otro lado, el dominio de los lanzadores era evidente, no permitieron hits
desde que Ray Martínez conectó sencillo en la sexta, el hechizo se rompió
hasta que José Luis Sandoval conectó imparable en la décimo primera pero lo
sacaron en doble matanza, pero al abrir la entrada 13, Lee Seegman, manager
de los Tigres, cometió otro error, tenía en la lomita a su mejor relevista,
el “mañoso” Santos Hernández, quien sólo había realizado 24 lanzamientos,
pero salió para dejarle su lugar a Cecilio Garibaldi.
Tal vez el manager felino ya estaba pensando en el sexto juego y no quería
cansar a su taponero estelar, pero ese sexto encuentro nunca llegó pues los
Diablos se coronaron en la cabalística entrada 13, en la que llegaron a batear
los mejores aporreadores rojos. Robert Kelly abrió la entrada, en cuenta de
dos bolas y dos strikes, conectó sencillo, le siguió Félix José con otro sencillo
teniendo la cuenta llena que mandó a Kelly hasta la tercera almohadilla, Sherman
Obando no respondió y murió con rola al lanzador al estar en cuanta de 0 y
2, entonces sí llegó la base intencional que se esperaba desde un día antes,
fue para Ray Martínez, por lo que la casa estaba llena con un out y en la
caja de bateo, José Luis “Borrego” Sandoval (foto), quien dejó pasar
el primer lanzamiento, la primera bola, después se emparejó la cuenta con
un strike y en la tercer pitchada, chocó a doña blanca , quien picó atrás
de la primera base y el panameño Kelly anotó la carrera del gane, la que significó
el décimo cuarto campeonato, uno de los más sufridos, pero más gozados, en
la gloriosa historia escarlata.
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