

NUEVA YORK, Estados
Unidos, AP, octubre 25, 2003
Josh Beckett (foto) lanzó blanqueada de cinco imparables para
encaminar, con victoria de 2-0 sobre los Yanquis de Nueva York en el sexto
juego, a los Marlins de Florida a ganar la segunda Serie Mundial de su historia.
Beckett (1-1), quien lazó con sólo tres días de descanso y fue nombrado el
Jugador Más Valioso de la serie, no permitió que
le conectaran dos hits en un mismo inning y completó su labor con dos bases
por bolas y nueve ponches para que los Marlins conquistaran el Clásico de
Otoño –que celebró su centenario- en el mismo estilo que lo hicieron en 1997,
como el equipo ‘comodín’ de la Liga Nacional.

Becket, de 23 años, es
el primer lanzador que gana el partido de la coronación de su equipo sin permitir
carrera desde que Jack Morris, de Minnesota, derrotó 1-0, en 10 entradas,
a Atlanta, en el séptimo del Clásico de Otoño de 1991.
El manejador Jack McKeon se convirtió, a sus 72 años, en el timonel más veterano
que lleva a una novena a ganar el campeonato del mejor beisbol del mundo.
A su vez, los Yanquis pierden una Serie Mundial por primera vez en su parque
desde 1981, cuando los Dodgers de Los Ángeles también los derrotaron en seis
partidos.
Florida se convierte en la franquicia de expansión en las Grandes Ligas que
más rápido consigue su segunda coronación en el ‘Clásico de Octubre’ al lograrlo
en 11 años, luego de su fundación en 1993, y ha triunfado en sus dos viajes
a la serie definitiva. Por su parte, los Nueva York se queda con balance de
26 gallardetes y 13 derrotas y es la primera vez que pierde en dos apariciones
consecutivas en Serie Mundial desde que le sucedió en las confrontaciones
de 1963, ’64 y ’76.
En el 2001, su anterior participación, habían caído en siete cotejos ante
los Diamantes de Arizona, novena de expansión que se coronó en apenas su cuarta
temporada. Luego de 99 Series Mundiales disputadas –la primera fue en 1903,
pero no se celebraron las de 1904 y ’94- la Liga Nacional llegó a 41 triunfos,
pero la Americana sigue comandando la historia con 58.
EL TRIUNFO DE FLORIDA
Este fue el primer
partido de todo el clásico en el que la primera carrera no se anotó en el
primer inning y en ninguno de los primeros cuatro episodios. Fue hasta la
quinta, que Florida rompió el cero. Andy Pettite fue atacado con dos outs
al recibir sencillos ligados del dominicano Alex González, Juan Pierre y el
también quisqueyano Luis Castillo, quien impulsó a su compatriota.
La jugada en el plato resultó muy apretada; el jardinero derecho mexicano
Karim García tomó el imparable de Castillo de un bote y realizó un estupendo
disparo que llegó muy a tiempo para eliminar a González, quien aprovechó la
mala colocación del receptor boricua Jorge Posada para evitar ser tocado y
llegar a salvo a la registradora.
Pettitte tuvo que dar pasaporte intencional al boricua Iván Rodríguez para
llenar la casa y salió del apuro al ponchar al venezolano Miguel Cabrera.
Sin embargo, en un sexto inning de desconcentración, los Marlins anotarían
otra carrera. Jeff Conine comenzó embasándose con un error en el campo corto
del normalmente confiable Jeter; Mike Lowell recibió pasaporte, pero cuando
Derrek Lee falló en un intento de sacrificio y Pettitte hizo el fideó decidió
buscar la doble matanza en lugar de eliminar a Conine, el corredor más adelantado,
sin embargo, sólo se consumó el out en segunda y quedaron a salvo hombres
en las esquinas. Encarnación produjo la segunda carrera con elevado al derecho,
impulsado a Conine con la 2-0.
Esta vez, Pettitte (1-1) no pudo ser el salvador de los Yanquis, luego de
que había ganado todas sus anteriores aperturas cuando su equipo venía de
una derrota en esta postemporada. El zurdo de 31 años salió del encuentro
luego de siete entradas, con siete hits y dos carreras (una limpia), tres
base por bolas y siete ponches.
El panameño Mariano Rivera tuvo que entrar en circunstancias muy diferentes
a las que acostumbra –con desventaja en la pizarra- y lanzó dos entradas permitiendo
un hit para impedir que Florida se alejara más, pero ello no fue necesario
ya que Beckett realizó un trabajo histórico.
Los Yanquis fallaron en 13 oportunidades que llegaron a la caja de bateo con
algún corredor en los senderos y su oportunidad más clara se presentó en la
séptima cuando Bernie Williams abrió con doblete, pero Beckett dominó a Jason
Giambi con rodado a tercera, a Karim García y al emergente puertorriqueño
Rubén Sierra con sendos ponches para terminar con la amenaza.
La hegemonía de Beckett quedó totalmente demostrada en la novena cuando retiró
en estricto orden y con gran poderío a Williams y el japonés Hideki Matsui
con elevados al prado izquierdo y logró el último out obligando al boricua
Jorge Posada a conectar un débil rodado a la izquierda del montículo, donde
el mismo lanzador tomó la pelota y lo tocó en el camino para poner fin al
encuentro. Karim García, el décimo mexicano en jugar una Serie Mundial, fue
apenas el tercero en jugar en el equipo perdedor y el segundo que lo hace
con los Yanquis como le sucedió al desaparecido Aurelio Rodríguez, en 1981.
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