


La Habana, especial, octubre 26 2003
Un estallido de júbilo
anunció al planeta el triunfo de Cuba en la XXXV Copa del Mundo de
Béisbol, al vencer 4-2 a Panamá, en el Latinoamericano.
Después de dos horas y 48 minutos de emotivas acciones, la mayor de las Antillas
conquistó la vigésima cuarta corona, diecinueve alcanzadas en el mismo número
de presentaciones que ha realizado consecutivamente, en un total de 27.
Dos cuadrangulares letales de Frederich Cepeda y un relevo rasante de Norge
Luis Vera (foto) , que le posibilitó conquistar su tercer triunfo a lo
largo del torneo, rebosaron de alegría a miles de corazones cubanos que esperaban
la victoria con verdadera pasión beisbolera.
Más de 48 000 gargantas gritaron enardecidamente cuando Vera, gigante sobre
la tabla de lanzar, retiraba a Panamá en el noveno, para sellar el último
capítulo de una angustiosa novela que reservó sus momentos de mayor suspenso
para los tres últimos enfrentamientos de los cubanos: Brasil, Taipei de China
y ahora Panamá.
Pero para llegar a tan sensacional epílogo, fue indispensable que el jardinero
Cepeda despachara dos jonronazos letales frente al relevista Lenín Picota,
sustituto del abridor Elpidio Pinto a partir del tercer acto, con un out y
las bases llenas, enredada situación que resolvió con ponches a Cepeda, más
tarde héroe de la emotiva noche, y Danel Castro.
Los dos abridores, Vicyhondri Odelín y Elpidio Pinto no pudieron satisfacer
las expectativas de sus directores. Pinto toleró dos carreras en el tercero,
capítulo que pudo haber sido grande para la causa cubana, pero el relevista
Picota actuó con singular maestría para sofocar la rebelión cubana.
Panamá anotó primero por cuatriesquinazo de Luis Iglesias en el segundo.
Y Cuba se fue arriba
en el tercero por tubey de Carlos Tabares, boleto a Eduardo Paret, sencillo
de Michel Enríquez y el segundo biangular en la noche de Yulieski Gourriel.
Boleto intencional a Kendry Morales empeoró la situación y provocó la sustitución
de Pinto.
En este comprometido minuto, Picota sacó la cara de manera magistral, dejando
en la caja de bateo a dos de los más peligrosos bateadores cubanos. Frente
a Odelín la artillería panameña ratificó el poder de largo alcance demostrado
en el grupo B, donde ocupó el primer lugar en este departamento con 15.
Audes de León le dio a los canaleros su última raya al desaparecerle la bola
por el jardín central a Vicyhondri Odelín, quien dio paso a Norge Luis Vera,
luego de permitirle sencillo Olmedo Saénz, luego del toletazo de Audes, y
haber retirado a Rivera en roletazo a tercera.
Vera salió con la disposición de siempre, en esta oportunidad olvidándose
de su ultima actuación dos días atrás a costa de Taipei, al que eliminó pintándolo
en siete innings, con cuatro hits y cinco ponches, para acabar con las aspiraciones
istmeñas.
En su actuación toleró un sencillo, al mismo tiempo que ponchaba a cuatro
y otorgaba un boleto. Solo tres bateadores le entraron en circulación: Omar
Moreno (base), Iglesias (hit) y el emergente Haroldo Pinto (error de Kendry),
sustituido por Albenis Castillo, cuya actitud antideportiva provocó un lamentable
hecho al intentar agredir al árbitro holandés Van Der Berk, después que este
lo había declarado out por el interferir a Gourriel.
Tras este incidente, la premiación a los líderes individuales, la de los jugadores
que integraron el Todo Estrellas del torneo y las medallas a los integrantes
de los tres elencos que ocuparon las primeras posiciones, así como la entrega
de Copa IBAF a Humberto Rodríguez González, titular del INDER, concluyó por
todo lo alto un torneo que mantuvo hasta el último momento las mayores expectativas.
Holanda se prepara desde ahora para presentar en el 2005 la 36 Copa Mundial.
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