

CIUDAD DE MEXICO,
México, Televisa especial, febrero 8, 2003.-
En el medio beisbolístico mexicano hay completa decepción
y coraje por el papel, mejor dicho papelón, que nuestro representativo hizo
durante la Serie del Caribe en Carolina, Puerto Rico.
No quisiéramos achacar la vergüenza pasada a la organización de los Cañeros
de Los Mochis, que obtuvo dignamente el campeonato de la Liga Mexicana del
Pacífico, sin embargo, le tocó a esta novena y a su manager, Juan Francisco
“Chico” Rodríguez pasar “las de Caín” porque esta fue apenas la tercera ocasión
en que un representante nuestro se va sin una sola victoria en el clásico
caribeño
Anteriormente, le había
tocado a Francisco “Paquín” Estrada irse en blanco cuando dirigió a los Tomateros
de Culiacán, en la serie de 1983, en Caracas, Venezuela; afortunadamente,
Paquín tomó revancha e igualó al inmortal “Cananea” Reyes con dos títulos
con la novena guinda.
El otro manejador que no pudo ganar un solo juego para nuestra pelota fue
el estadounidense Marvin Foley al frente de los Naranjeros de Hermosillo,
en 1994, en Puerto La Cruz, también en Venezuela.
Ahora, “Chico” Rodríguez viajó a la “Isla del Encanto” con una decena de refuerzos,
que son los que están recibiendo muchas críticas por no haber respondido como
se esperaba, pero para ser justos fueron prácticamente todos los elementos
importados, refuerzos o no, los que dejaron mucho que desear. La fórmula para
concretar un orden al bat que realmente respondiera nunca fue encontrada por
el timonel mexicano, quien llegó a poner a seis extranjeros y sólo tres nacionales
en el line-up.
Rodríguez trató de mover sus piezas, pero nunca encontró una reacción satisfactoria
y no se atrevió a dejar fuera a Jayson Bass, Darryl Brinkley, Anton French,
Bubba Smith y el “rey del chocolate” Calvin Pickering. No queremos decir que
si los Cañeros hubieran jugado únicamente con los elementos que conquistaron
el campeonato en el Pacífico les hubiera ido mejor o hubieran aspirado al
título, pero sí fue una realidad que la novena verde perdió su mística, esa
que los elevó de un pésimo inicio de campaña y una muy difícil clasificación
a los playoffs hasta una postemporada increíble en la que fueron dejando en
el camino a potencias como Hermosillo, Mazatlán y Obregón hasta ganar su primer
campeonato en 19 años.
Con la improductividad de sus supuestos cañones, también fueron perdiendo
impulso los toletes nacionales y realmente poco pudieron aportar el veterano
Matías Carrillo, el campeón de bateo de la LMP y también refuerzo Heber Gómez,
quien llegó a ser relegado hasta el noveno lugar en el orden al bat; tampoco
hicieron mucho otros como el talentoso jardinero Víctor Bojórquez ni los receptores
Saúl Soto y Héctor Hurtado.
El más destacado fue el tercera base Ramón Orantes, quien fue el mejor bateador
de la novena mexicana. Los brazos tampoco estuvieron a la altura de las circunstancias.
Bien es cierto que casi casi hubieran tenido que blanquear para aspirar a
la victoria ante el escaso apoyo ofensivo, pero no hubo la capacidad para
impedir irse abajo desde temprano en los partidos.
El único que se salvó de la quema fue el estadounidense Bronswell Patrick,
quien en el primer partido lanzó siete sólidas entradas, admitiendo sólo dos
carreras y cuatro hits, recetando siete ponches, pero México cayó 0-2 en su
presentación ante los Indios de Mayagüez. Salvador Rodríguez perdió dos juegos
y los otros derrotados fueron también todos abridores: Rafael Díaz, Alejandro
Romero y Dennis Reyes.
Tampoco los relevistas estuvieron muy efectivos y fallaron a la hora de mantener
al alcance a los rivales. Se esperaba una serie difícil por el hecho de que
iban a participar dos conjuntos locales, Indios y Criollos de Caguas, que
tomaron el lugar del representante de Venezuela ausente por la crisis en el
país, y se sabía que los dominicanos iban a tener mucho poder y calidad por
la presencia de Miguel Tejada, el Jugador Más Valioso de la Liga Americana
con los Atléticos de Oakland.
Sin embargo, nadie hubiera esperado que la nación que venía defendiendo la
corona brillantemente conquistada en el 2002 tendría un derrumbe tan estrepitoso.
En los seis juegos del clásico de este año, es decir, en 45 entradas, la novena
mexicana apenas pudo anotar 11 carreras y permitió 35, pero lo más desastroso
es que nunca pudo tener una ventaja en toda la serie y lo máximo que hizo
fue empatar momentáneamente 4-4 contra las Águilas del Cibao, en la segunda
jornada.
En fin, aunque quisiéramos olvidarlas, éstas fueron las pizarras de México
en el Estadio Roberto Clemente Walker, de Carolina: Domingo 2 de febrero:
Mayagüez (PR) 2 – 0 México
Lunes 3 de febrero: Cibao (RD) 8 – 4 México
Martes 4 de febrero: Caguas (PR) 4 – 1 México
Miércoles 5 de febrero: Mayagüez (PR) 7 – 1 México
Jueves 6 de febrero: Cibao (RD) 11 – 4 México
Viernes 7 de febrero: Caguas (PR) 3 – 1 México

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