

FORT MYERS, Estados
Unidos, AP, febrero 14, 2003.-
Un uniforme de color rojo cuelga ahora del casillero del lanzador panameño
Ramiro Mendoza, y no la franela a rayas que usó durante siete temporadas con
los Yanquis de Nueva York.
Ahora Mendoza está con los Medias Rojas de Boston, donde observa la fiera
rivalidad entre los dos equipos desde una nueva perspectiva, pero dispuesto
a ver nuevamente esos uniformes de los Yanquis.
También está decidido a lanzarles lo mejor que tiene. "Los Yanquis no me ofrecieron
arbitraje, no me dieron nada, no me quisieron", señaló con tranquilidad Mendoza
Le preguntaron si estas
cosas lo motivaban más a vencer a su antiguo equipo, y respondió: "Oh, sí".
Los lanzadores y receptores tenían programado tener su primer entrenamiento
el sábado, pero Mendoza ha estado lanzando en Fort Myers desde hace unas cinco
semanas.
Ahora tendrá a muchos compañeros de equipo por conocer después de haberlos
enfrentado durante mucho tiempo. Los Yanquis no le ofrecieron el arbitraje
salarial a Mendoza después de siete temporadas y cuatro campeonatos de Serie
Mundial, debido a que el equipo busca reducir su nómina, la más alta de las
Grandes Ligas.
Aproximadamente tres semanas más tarde, el 30 de diciembre, el versátil serpentinero
derecho firmó un contrato por dos temporadas y 6.4 millones de dólares y se
convirtió en parte de un renovado cuerpo de lanzadores de Boston.
Mendoza ha abierto 57 de sus 277 partidos en Grandes Ligas, además de que
suma 16 salvamentos y tiene foja de 54-34 en siete temporadas, todas ellas
con los Yanquis.
El año pasado, Mendoza tuvo foja de 8-4 con cuatro salvamentos y 3.44 de promedio
de carreras limpias admitidas en 62 partidos en función exclusiva de relevo
por primera vez en su carrera.

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