TRIPLE
PLAY por Humberto Acosta
EN
UN EJERCICIO de
imaginación, por un momento ocupe el lugar del gerente general de los Atléticos
de Oakland, los Bravos de Atlanta, o de los Angelinos de Anaheim.
¿Firmaría a Andrés Galarraga bajo las condiciones
exigidas por el toletero venezolano? Es decir, ¿bajo la certeza de que esté
todos los días, o casi todos, en la alineación regular del equipo? Eso sí, antes,
intente despojarse de cualquier prejuicio.
Especialmente de aquel derivado de esa poderosa emotividad como lo es, el ser
venezolano como él... Si preguntáramos a los gerentes generales interesados
en firmar a Galarraga para la próxima temporada de grandes ligas, por qué no
le ofrecen la opción de jugar tiempo completo, es probable que respondan al
unísono: por sus 40 años de edad. No existe otro factor donde el beneficio de
la duda no pareciera tener cabida. Hace poco hablamos de un joven que deseaba
una prueba para sus habilidades, y cuando destacamos sus 20 años, el cazador
de talentos casi lo rechaza sin al menos conocerlo.

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¿Qué
se puede esperar para quien soporta el peso de cuatro décadas sobre sus espaldas,
por muy anchas y fuertes que aún luzcan las de Galarraga?
LA
RESERVA de los gerentes
generales tiene un sentido utilitario y otro económico que desbordan cualquier
otra justificación que se le quiera hallar a la contratación del bateador derecho.
Está más allá del confesado deseo de Andrés por tratar de llegar a los 400 jonrones
en la gran carpa, y sobre todo, más allá de esa otra oculta ambición de muchos
atletas por demostrar que sus condiciones físicas y sus habilidades se encuentran
intactas como el primer día. Con esto no estamos afirmando que Galarraga esté
acabado. ¿Cómo saberlo? Sólo intentamos ver las cosas del otro lado, exentas
de sentimientos, aunque otorgándole a El Gato la deferencia de comprobar que
están equivocados, al menos por los siguientes doce meses.
EL SENTIDO UTILITARIO es obvio. Estamos hablando de una actividad que
depende en buena medida del cuerpo y cuyas facultades se van perdiendo inexorablemente.
Eso sin dejar de reconocer, que tal vez de todos los deportes, el beisbol sea
el más condescendiente con esa realidad. A los veinte años los nadadores son
considerados "viejos". Los tenistas antes de los treinta, y qué decir
de los boxeadores o de los futbolistas, que a duras penas conservan su nivel
competitivo más allá del trienio. El económico también lo es. Andrés ha dicho
que las condiciones económicas son secundarias, pero quizás, por muy poco que
vaya a ganar, siempre será una cantidad más o menos acorde con sus credenciales.
En estos momentos de ajustes, tal vez la gerencia prefiera pagar a dos o tres
jugadores, el dinero que sólo le pagará a uno con las ya citadas características
del caraqueño que cumplirá 41 años el venidero 18 de junio.
PERO COMO TODA regla tiene su excepción, vamos a revisar los registros
para peloteros con 40 años. Asimismo, y al azar, escogimos a cinco notables
bateadores, que al igual que Galarraga, iniciaron campañas cumplidos los 40,
o por cumplirlos en la primera mitad de la temporada... Así hallamos que la
mayoría de los registros para las cuatro décadas están en poder de Sam Rice,
un jardinero que bateaba a la zurda nacido el 20 de febrero de 1890. En 1930,
y en la que era su décima sexta campaña siempre con los Senadores de Washington,
tomó 593 turnos al bate, pegó 207 hits, 35 dobles, 13 triples y anotó 121 carreras,
todas cifras topes para un jugador de su edad. Para ello, Rice participó en
147 de los 154 juegos de su conjunto, y además bateó para 349. Luego pudo mantenerse
en acción por cuatro años más... Dwight Evans es quien más jonrones ha dado
a los 40. En 1987 con los Tigres de Detroit dio 34, mientras que Dave Winfield
conserva la mayor cantidad de remolcadas. 108 en 1992 con los Azulejos de Toronto...
Por último, el average más elevado lo marcó Ty Cobb, cuando en 1927 con los
Atléticos de Filadelfia conectó para 357 puntos.
COMO PUDIERA SUCEDER CON GALARRAGA, Ted Williams, Stan Musial, Willie
Mays, Henry Aaron y Reggie Jackson, iniciaron temporadas cumplidos los 40 años,
o por cumplirlos en la primera mitad del calendario. Y como Andrés, en sus épocas
fueron reconocidos como bateadores de poder... Williams nació el 30 de agosto
de 1918, y la de 1959, fue su décima octava campaña en la gran carpa, eternamente
con los Medias Rojas de Boston. El seis veces líder bate que dio 521 jonrones
de por vida, sólo pudo tomar parte en 103 encuentros, dando 10 cuadrangulares
con un promedio de 254, su primero y único por debajo de los 300 en 19 años.
Sin embargo, en el siguiente se despidió con un average de 316 y 27 vuelacercas
en 113 encuentros... Musial vino a este mundo el 21 de noviembre de 1920, y
la de 1961 fue su decimoctava campaña, todas con los Cardenales de San Luis.
El siete veces campeón bate de la Nacional vio acción en 113 encuentros y concluyó
con un promedio de 288. Se mantuvo activo dos años más en los que pudo acumular
31 jonrones para despedirse con 475.
EL VENERABLE MAYS nació el 6 de mayo de 1931, y en 1971 inició su vigésima
campaña con los Gigantes, en Nueva York y en San Francisco. Tuvo la fortaleza
necesaria para participar en 136 juegos. El hombre que sacó 660 cuadrangulares,
entonces bateó para 271 con 18 batazos de circuito completo. Para el próximo
año su contrato fue vendido a los Mets de Nueva York, y con ellos estuvo hasta
1973... Aaron, cuyos 755 jonrones se mantienen en la cima de todos los tiempos,
nació el 5 de febrero de 1934, y la de 1974 fue su vigésima primera y última
temporada con los Bravos. En 112 partidos ligó para 268 y dio 20 cuadrangulares,
su cifra más baja desde sus 24 en 1964. Aún así, jugó en 1975 y 1976 con los
Cerveceros de Milwaukee.
JACKSON SE HALLABA en el último año de un convenio de cuatro con los
Angelinos, cuando en 1986 dio comienzo a su campaña en medio de los 40. El toletero
zurdo que coleccionó 563 jonrones, nació el 18 de mayo de 1946, y en 132 partidos
su promedio quedó en 241 con 18 cuadrangulares. Aquella fue su temporada número
20, y al año siguiente con los Atléticos, se despidió luego de aparecer en 115
alineaciones... Como se puede apreciar, todas estas temporadas cuarentonas estuvieron
por debajo de la grandeza pretérita de los escogidos al azar. No obstante, fue
esa grandeza la que les ofreció el beneficio de la duda que esperemos pueda
recibir Galarraga este año para ver si puede dar esos 23 jonrones que lo separan
de su sueño dorado.