San
Juan (Exclusivo Edwin "Kako" Vázquez, Febrero 21, 2002)
Muchas veces el fanático
que esta de espectador en un partido de "baseball" no se imagina el trabajo
de cada bateador cuando se enfrenta a un lanzador que su mejor lanzamiento
es la curva.
Ahora, en realidad una curva se ve en forma de curva o sencillamente es
solo una ilusión.
La mecánica de un lanzamiento que rompe es sin lugar a dudas un problema
para los bateadores que muchas veces tratan de adivinar los envios que posteriormente
convirtien en ponches o batazos inofensivos.
Muchos lanzadores de las
mayores tienen en su repertorios diferentes lanzamientos para cuidarse de
eso bateadores "asesinos" que existen actualmente en las Grandes Ligas.
Para analizar bien el lanzamiento de curva vamos a la Serie Mundial de 1996
entre los Bravos de Atlanta vs los Yankees de Nueva York de nuestro Joe "calmita"
Torre.
Es el tercer juego de la Serie Mundial de 1996, los Bravos de Atlanta ya se
han llevado los primeros dos juegos en el Bronx.
Si pueden derrotar a los Yankees aquí en el estadio Fulton, en Atlanta, tendrán
una ventaja de 3 a 0 en la serie, la cual parecerá muy difícil de superar,
y los Yankees colgarán la toalla hasta el siguiente año.
Pero las cosas han ido del lado de los Yankees en este juego. Un esfuerzo
valiente del lanzador abridor David Cone, y un excelente apoyo de los relevistas
Mariano Rivera y Graeme Lloyd, han mantenido
a raya a los bates fuertes de los Bravos, y entrando en la parte de la novena,
el marcador va 5-2 en favor de los Yankees mientras el relevista estrella
John Wetterland sube al montículo para conducir el juego.
Wetterland es conocido por su bola rápida de 99 millas por hora, y no hay
razón para que el primer bateador Javier López se distraiga con cualquier
otra cosa, seguro, Weterland no le lanza a Javy López sino bolas velocísimas
y éste lo único que puede hacer es batear una débil rola hacia Dereck Jeter,
el campo corto.
Pero en su prisa por realizar la jugada se enreda con la bola y López queda
embasado.
Andrew "el señor sonrisa" Jones viene al plato. Jones un novato, se ha alimentado
de los lanzamientos de los Yankees durante los dos primeros juegos de la serie,
incluyendo un par de cuadrangulares.
Uno más aquí, y Atlanta está a sólo una carrera de distancia. Wetterland se
agacha y lanza dos bolas hirviendo, Jones mira una bola rápida tras otra,
logrando batear un par de "fouls" y recibir un par de bolas.
Con la cuenta en dos strike y dos bolas, Jones se afinca para otra bola rápida
mientras que Wetterland se prepara y ojea al corredor embasado, a casi 100
por hora, la bola rápida de Wetterland es capaz de llegar al plato en menos
de un segundo.
Jones tendrá que comenzar a abanicar antes de que Wetterland suelte la bola
si es que quiere tener siquiera un poco de esperanza de pegarle. Wetterland
comienza el movimiento para lanzar, Jones comienza a abanicar su bate y abre
más sus piernas. La bola es lanzada.
Pero espere amigo lectorrrrrr....Jones nota el giro de la bola, ve las costuras,
oh noooooo, no es una bola rápida. Es una bola que rompe, Jones trata de contenerse,
pero su pierna derecha ha comenzado a moverse.
Se retiene con fuerza y su rodilla se dobla en forma manifiesta, pero se detiene.
No puede jalar el "gatillo". Su única esperanza es que el lanzamiento sea
cantado bola. Strike, grita el umpire Tim Welk y Jones se queda con el madero
al hombro mirando, tercer strike.
Tal es la fueza en el béisbol del inesperado lanzamiento que rompe, especialmente
cuando un lanzador de potencia comno John Wetterland lo prepara con una bola
rápida tras otra.
De hecho, en este juego, el siguiente bateador, Jeff Blauser, es puesto fuera
con tres bolas rápidas seguidas y el bateador emergente Terry Pendleton batea
una débil rola a segunda base para acabar el juego.
El saber que Wetterland puede lanzar en cualquier momento una bola que rompe,
es un arma en sí misma. Desequilibra la coordinación del bateador e impide
que éste simplemente le tome la medida a la bola rápida de un lanzador.
El lanzamiento que rompe-curva, con dos dedos separados, slider y otras variantes-han
estado presente desde que empezó el béisbol.
Pero nunca tantos lanzadores han arrojado tantos diferentes lanzamientos que
rompen con tanta variedad como ahora.
Pobre del bateador que debe decidir qué hacer con un lanzamiento realizado
en menos de un segundo que le lleva a la bola dejar la mano del lanzador y
alcanzar el área de bateo.
En un momento dado, un bateador podría esperar una bola rápida, pero sería
capaz de ajustarse a un lanzamiento que rompe, que comienza su acercamiento
a plato por el lado de afuera de la zona de "strike" y luego girara hacia
adentro, o un lanzamiento similar que comenzara en la parte alta de la zona
de strike y girara hacia abajo entrando en ella.
Actualmente, estos lanzamientos se mueven a la izquierda, a la derecha, hacia
abajo, en diagonal y con variantes de todos los movimientos mencionados.
Por años, las preguntas fueron si un lanzamiento que rompe realmente se curveaba
o si era sólo una ilusión óptica, o incluso simplemente un asunto de trayectoria.
Pero ahora, con la disponibilidad de un sístema óptico computarizado basado
en láser tal como el "Supervisión" ha sido comprobado que la bola realmente
cambia su rumbo mientras se dirige hacia el plato.
Gran parte del movimiento de la bola es controlado por la forma en que es
tomada y soltada. Estos lanzamientos cambiantes giran, lo que resulta de aplicar
presión con los dedos a la bola y hacer latiguear la muñeca al soltarla.
Usted obtendrá un giro máximo al agarrar la bola profundamente dentro de los
dedos de forma que e envuelvan completamente alrededor de la pelota, pero
su pulgar debe estar relajado.
El otro elemento es un lanzamiento con un rompimiento rápido, tal como el
"slider", es la velocidad. La clave aquí es mantenerse detrás de la bola hasta
el último segundo posible, entonces aplicar la acción de la muñeca para el
lanzamiento particular que éste usted haciendo. Si comienza a rotar su muñeca
demasiado pronto en el lanzamiento, pierde velocidad y obtiene un giro más
lento y sin energía.
Aunque no hay dos lanzadores que tengan exactamente el mismo estilo de lanzar,
todos ellos se esfuerzan en lograr lanzamientos consistentes en términos de
ángulo del brazo y en el punto en que se suelta la pelota.
En conclusión los buenos bateadores dicen que pueden reconocer la bola curva
cuando está a una distancia perticular del plato.
A usted lector que le guata el béisbol podrá comprobar todo esto si se sientra
en las gradas que quedan detrás del plato, sino disfrute pues disfrute de
su partido bebiendo cerveza comiendo de todo. "SOLIAN DECIR QUE TED WILLIAMS
PODIA DETECTAR UN LANZAMIENTO EXACTAMENTE AL SALIR DE LA MANO, PERO NO CREO
QUE ALGUIEN PUEDA VERLO TAN RAPIDO".
EDWIN KAKO VAZQUEZ
HISTORIADOR Y ESCRITOR DEPORTIVO
edwin@beisbolprofesional.net

| ||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||
|
| ||||||||||||||||||