Peloteros y dueños de equipos no logran avances en las negociaciones para acordar un nuevo convenio laboral, luego de que el anterior expirara en noviembre, y la creciente desconfianza entre las partes hace más difícil que puedan negociar de buena fe.

Los propietarios han sido en buena parte de esa desconfianza, al pretender eliminar unilateralmente dos equipos desde que finalizó la Serie Mundial de 2001, y declarar pérdidas conjuntas por un monto que poca gente cree sea correcto, dentro y fuera del beisbol.

Apenas la semana pasada, el comisionado Bud Selig aseguró que había un par de clubes que corrían el riesgo de declararse en quiebra esta mismo temporada, e incluso podrían no tener dinero para cancelar la presente quincena a sus peloteros. La especie fue luego negada por otro ejecutivo del beisbol.

Aun así, no es un secreto que el beisbol está en crisis, tal vez no financieramente sea fuerte como industria, pero la forma como se reparten las ganancias abre cada vez más la brecha entre los equipos más ricos y los que menos tienen.

Nada más comenzar la temporada, al menos la mitad de los clubes son descartados de todo chance de entrar en los playoffs. Esto causa el desinterés de los fanáticos, que se alejan de los estadios, como ocurre en Montreal, Miami, Kansas City o Detroit, aunque incluso equipos exitosos como Oakland no atraen la cantidad de público esperada.

La solución, estiman los propietarios y ejecutivos del beisbol, es frenar la escalada salarial a través de un impuesto al lujo y aumentar el porcentaje de los ingresos que son compartidos entre todos los equipos.


Los peloteros se oponen a ambas soluciones. A una, porque no están dispuestos a que le quiten su tajada, y a la repartición de ingresos, porque no creen que los equipos que salgan beneficiados utilizarán los nuevos montos para aumentar sus nóminas.

De esta forma, han transcurrido varias rondas de negociaciones en las que se habla de otros temas, como las pruebas antidoping, pero ninguna de las partes cede en sus posiciones sobre los temas centrales.

¿Por qué la huelga?

El beisbol de Grandes Ligas es la única industria en Estados Unidos que no se ve afectada por la Ley Antimonopolio, ya que se beneficia de una excepción otorgada por el Congreso.

Además, no está obligado a negociar las condiciones laborales con sus trabajadores (los peloteros), y tiene el derecho de imponer las mismas una vez vencido un convenio.

La unión de jugadores está convencida de que los propietarios ejercerán su derecho a imponer un nuevo sistema, y su única medida de presión es la huelga, que haría perder dinero a los propietarios, si bien también perderían ellos su salario durante los días que dure el conflicto.

Si no se realiza el paro durante la temporada regular o los playoffs, los dueños podrían decretar un cierre patronal, congelar las transacciones y la firma de nuevos peloteros, hasta que estos acepten las nuevas reglas


De hecho, en esta oportunidad los propietarios parecen más dispuestos que nunca a afrontar un conflicto.

Durante el receso del Juego de Estrellas, Selig declaró en Milwaukee que algunos ejecutivos creen que valdría la pena afrontar una huelga si eso redunda en los cambios económicos que consideran necesarios.

"Debo decirles que los clubes se han convencido a sí mismos, y han convencido a mucha gente y aficionados, de que no pueden mantener el status quo. No está funcionando. Hay gente que cree que de todas las alternativas que tenemos, la peor es el status quo", señaló Selig.

Aunque varios voceros de ambas partes tratan de manifestarse optimistas en algunas entrevistas, le hecho es que se están preparando para lo peor.

Así las cosas, sólo hace falta saber la fecha para una huelga que pocos dudan ocurrirá, y que casi todos coinciden en que será devastadora para una industria que recibe casi 3.6 billones de dólares al año.

Historia repetida

1972. Una huelga de 14 días causó la cancelación de 86 juegos. El principal reclamo fue el relativo a las pensiones.

1973. Los dueños decretaron un cierre patronal durante el spring training, que duró 12 días. El arbitraje salarial fue el punto en conflicto.

1976. Otro cierre patronal durante los entrenamientos, por el tema de la libre agencia, duró 17 días.

1980. Segunda huelga, durante el spring training. Duró 8 días. La libre agencia fue el motivo del conflicto.

1981. La nueva huelga duró 50 días y obligó a cancelar 712 juegos. El problema fue el mismo de un año antes, la compensación por agencia libre.

1985. El tema del arbitraje salarial provocó una huelga que apenas duró dos días.

1990. Un cierre patronal fue decretado durante el spring training. Duró 32 días, y los temas fueron el arbitraje salarial y el tope salarial.

1994-95. La mayor huelga de la historia obligó a cancelas por primera vez la Serie Mundial. Se extendió por 232 días, y se cancelaron 938 juegos. El tope salarial y la compartición de ganancias fueron los puntos conflictivos.

LA SOMBRA DE LA HUELGA

El Universal por Oswaldo Alfonzo, julio18, 2002.-

El noveno conflicto laboral en el beisbol de Grandes Ligas en los últimos 30 años parece no tener marcha atrás.

Desde 1972, todas las veces que expiró el contrato colectivo hubo un paro laboral, y la situación actual no luce diferente.

De hecho, en esta ocasión hay motivos para pensar que es inminente un nuevo conflicto.

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