Muy conmovido y también
asediado por los medios, Salomé Barojas, coach de pitcheo de los Diablos
Rojos y durante muchos años compañero de Nelson, con dificultad pone en orden
sus pensamientos al recordar al querido “Cabezón”: “Me llevo todos los recuerdos
de él, no es tan fácil verlo partir después de convivir tantos años, en invierno,
en verano. Yo creo que para mí fue un amigo muy grande y bastante aceptable,
sus derrotas y sus malos momentos los compartíamos, platicábamos de todo lo
que acontecía. Para mí es una pérdida muy fuerte. No lo puedo creer porque
¿qué tiempo tiene de que estuvimos aquí en prácticas? Cuando se fue a dirigir
a Campeche nos despedimos bien y creo que es una pérdida bastante sensible
dentro de nuestra organización”.
Salomé vive un año contrastante porque ha experimentado la alegría y la satisfacción
de ser elegido al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano y, ahora, el golpe
que es para todo el beisbol: “Lo que sucedió con Nelson Barrera fue un golpe
bastante fuerte para todo el beisbol mexicano, no nada más para nosotros.
Simplemente, se nos fue un ídolo. Vamos a tratar que para el día 26, en el
Salón de la Fama, que todo cambie, trataré de regalar un poco de lo que uno
fue...”
El ex relevista estelar escarlata no pudo continuar más frases al quebrarse
su voz, muestra del sentimiento que dobla a un grande, que no pudo ser doblado
en las más cruentas batallas dentro de los diamantes.
Por el mismo tenor, vimos a un compañero de incontables batallas del inolvidable
campechano, Daniel Fernández, jardinero central de los Diablos Rojos,
incapaz de mantenerse al margen del dolor provocado por la pérdida de un ser
querido: “Yo creo que sería algo difícil de explicar, Nelson y yo tuvimos
muchos momentos agradables, estuvimos en muchos momentos buenos. Afortunadamente,
lo tuve como compañero de equipo y como persona, extraordinario”.
“Se arremolinan los recuerdos, pero ¿tú tienes algún recuerdo favorito de
Nelson?
“Yo creo que todos los recuerdos son ahora muy difíciles de estar enumerándolos
porque es algo que no nos esperábamos y, no sé, son tantos y tantos y tantos
recuerdos que ahorita, la verdad, la mente no me da y estoy cerrado todavía”.
Respetamos el dolor de Daniel, que es el mismo que invade a toda la familia
de la pelota mexicana. Aunque igualmente dolido, pero más sereno no podía
faltar la opinión de don Abelardo Vega, coach de tercera base y ex antesalista
de los Diablos Rojos, quien heredó la posición a Barrera, quien debutó en
1977 con la pandilla escarlata: “Para mí Nelson Barrera fue un gran jugador.
Tuve la oportunidad o la suerte de convivir mucho con él. Tenía siempre esa
meta de querer ser grande, siempre nos decía que quería ser grande y Dios
le dio esas facultades, esa habilidad para batear. Como todos sabemos, superó
el récord de Héctor Espino, fue un gran tercera base. Desde el momento que
llegó le gustó mucho trabajar, pues le gustaba estar agarrando rolas en tercera,
en el short stop, se iba a los jardines, se ponía a cachar, la práctica. Él
fue un gran trabajador del beisbol y el beisbol le dio porque aparte de las
facultades, él trabajó mucho. Para mí, Nelson Barrera es uno de los mejores
bateadores de la Liga Mexicana y de los que he conocido como lo fue Héctor
Espino, Sommers y algunos otros”
Doble tragedia ha vivido un auténtico icono de los Diablos Rojos y uno de
los personajes más queridos por peloteros, directivos y fanáticos, el popular
Antonio “El Abuelo” Mora, batboy durante casi cuatro décadas con los pingos.
Su voz, muchas veces sonora, alegre, dicharachera y a veces inintelegible,
es ahora suave, serena y a punto de quebrarse: “Me llevo un bonito recuerdo,
fue un compañero y un compadre, para mí fue lo máximo, él y el Diablo Montoya.
No se puede olvidar. El día que nos avisaron me dolió mucho su desenlace porque
yo también acabo de perder a mi señora hace un mes. ¿Qué te puedo decir? Fue
un gran pelotero y va a seguir siendo un hombre recto”.
Así ocurrió con la mayoría de los presentes, los que fueron compañeros de
profesión de Nelson y, cuyo reconocimiento, es una de las muestras de la verdadera
grandeza de un pelotero.
Tim Johnson, manager de los Saraperos de Saltillo y ex manejador de
los Diablos Rojos: “Nelson Barrera fue un amigo de muchos años, en la Liga
Mexicana y en la Liga del Pacífico. Nelson Barrera fue un gran pelotero, un
gran tercera base y una buena persona, un hombre de familia. Mi corazón está
con su familia, fue muy buena persona, gran pelotero. Espino y Barrera fueron
grandes personas. Barrera está en todos los corazones de los peloteros, es
un Diablo y los Diablos Rojos del México son Nelson Barrera”.
Bernie Tatis, manager de los Diablos Rojos del México y ex compañero
de Nelson: “Son muchas cosas. Por un lado está lo que fue el amigo, de otro
está el que fue el compañero y de otro está lo que fue el jugador y se hace
muy difícil asimilar que ya no está con nosotros. Uno siente que no se ha
ido, que sigue con nosotros, pero lamentablemente solamente se nos adelantó
por un rato. Lo único que hay que desear es que esté en paz, que donde quiera
que esté, que esté en paz”.
Antonio Pollorena, el pitcher con el cuarto mejor total de victorias
en la Liga Mexicana y por muchos años parte del cuerpo técnico de los Diablos
Rojos: “Antes que nada, tengo un sentimiento muy grande por esta pérdida tan
irreparable del amigo, del compañero, que fue un gran beisbolista y un gran
personaje de este deporte tan lindo que es el beisbol. Creo que no nos queda
más que resignarnos a que Dios lo ha llamado y, afortunadamente para él, está
descansando con nuestro Dios”.
“¿Qué pierde el beisbol con la partida de Nelson?”
“Pierde a un gran hombre, un gran deportista, a un compañero. ¿Qué más podría
anteponerle a toda esa personalidad que fue Nelson Barrera, un gran hombre?”.
Octavio Álvarez, pitcher abridor de los Diablos Rojos del México:
“Es toda una leyenda, fue una persona que hizo demasiado por el beisbol, muchos
records, una persona que siempre jugó al 100%, una persona que dejó marca
en el beisbol”.
Cornelio García, jardinero de los Diablos Rojos y campeón de bateo
en la Liga Mexicana en 1997: “Durante lo poco que compartí con él aquí con
los Diablos Rojos, fue un gran compañero, creo que todos aprendimos mucho
de él. Además, cuando yo estuve en las sucursales de los Medias Blancas, él
estaba allá también, empezaba mi intento en las Grandes Ligas y él me ayudó
bastante, yo creo que fue un gran recuerdo. Es una gran pérdida para todos
los peloteros mexicanos y para los Diablos Rojos, que fue el equipo para el
que él entregó toda su vida y su alma”.
Roberto Ramírez, pitcher de los Diablos Rojos: “Yo lo conocí en el
’88, antes de irme a la Academia. Estuve con él en el ’88, en el ’89, en el
’90 y en parte del ‘91. Yo estuve como cuatro o cinco años con él, yo lo vi
jugar y para mí es, fue y seguirá siendo uno de los mejores bateadores que
nuestro beisbol ha dado. Aunque no se aparente por el ambiente aquí en el
dugout, todos estamos con un gran sentimiento por lo que le pasó, pero que
se puede hacer. Yo creo que son cosas que tienen que pasar en la vida y hay
que seguir adelante” “¿Qué pierde el beisbol con el adiós de Nelson?”
“Es la muerte de alguien muy querido, de alguien que puso muchas marcas, que
dejó muchas huellas en nuestro beisbol. Ahora que no está con nosotros es
cuando se ven los récords, cuando se ven los recuerdos, cuando sobresalen
todo ese tipo de cosas, pero yo creo que Nelson no se ha ido, que seguirá
con nosotros, que seguirá en el mismo dugout con nosotros. Yo creo que su
número 16 hasta que se acabe el mundo porque yo creo que el 16 de Nelson y
su espíritu siempre van a estar con nosotros”.
Una pancarta de varias que se vieron entre la famosa “Marabunta Roja” y entre
las que llevaron los aficionados al Foro Sol, expresaba exactamente un pensamiento
y un sentimiento espontáneo: “Almirante, nunca de olvidaremos "
CIUDAD DE MÉXICO, México,
Televisa Deportes, julio 20, 2002
Las palabras y cualquier expresión de consternación, afecto
y admiración parecen pocas entre los personajes de nuestros beisbol para referirse
a la pérdida de Nelson Barrera, el máximo jonronero
de todos los tiempos en la Liga Mexicana.
La misa y el “adiós” simbólico que se rindió este martes en el Foro Sol por
parte de la directiva de los Diablos Rojos del México, el equipo de sus amores
y en el que más triunfos y cariño de la afición cosechó, fue una oportunidad
más para que los que fueron sus compañeros y, muchos de ellos, sus amigos
vertieran sus conceptos sobre el “Almirante”, cuya trágica desaparición ha
dejado honda huella en los corazones beisboleros.

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