El sindicato planeaba
fijar una fecha para una huelga el pasado
lunes, pero postergó la medida en la esperanza de que se registrasen progresos
en las negociaciones en busca de un convenio laboral.
El principal obstáculo es una propuesta de los propietarios
de que se fije una especie de impuesto a los clubes más poderosos.
Según esa propuesta, los clubes grandes deberán pagar un "impuesto" cuando
sus nóminas sobrepasen cierta suma. Los peloteros consideran que esa iniciativa
dará lugar a una rebaja en los sueldos. La fecha de la huelga fue acordada
en una conferencia telefónica de 90 minutos, según un integrante de la junta
ejecutiva del sindicato.
El toletero Samuel Sosa dijo que "estamos tratando de resolver la
situación. Llamaron a la huelga porque las negociaciones son duras. Era algo
que teníamos que hacer... la única forma de conseguir algo", señaló.
Esta sería la novena huelga en las mayores y la primera desde 1994, en que
una medida de fuerza que duró 232 días obligó a suspender el campeonato e
hizo que por primera vez en 90 años no se jugase la serie mundial. La huelga
fue levantada cuando un juez ordenó que comenzase a regir nuevamente el convenio
que había caducado.
HUELGA
EN DOS SEMANAS
NUEVA YORK, Estados
Unidos, AP, agosto 16, 2002
Los peloteros de las grandes ligas se declararán en huelga
el 30 de agosto si para entonces no se llega a un acuerdo con los propietarios
de las novenas.
Un dirigente sindical que pidió no ser identificado dijo que el sindicato
optó por llamar a una huelga al no registrarse
progresos en las negociaciones.
En las próximas horas habría un anuncio oficial.
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Podría
ser la novena huelga en las mayores. Foto: AP
El comisionado Bud Selig sostiene desde hace tiempo que no se puede mantener
el actual estado de cosas y que las mayores no pueden sobrevivir si los peloteros
no hacen concesiones.
Sin embargo, ha resultado imposible encontrar la forma de contener la escalada
salarial, ya que los clubes más poderosos siguen ofreciendo contratos suculentos
y acaparando los grandes talentos, lo que contribuye a aumentar la brecha con
los clubes de menos recursos.
Esas
novenas tienen menos capacidad de generar ingresos por hallarse en mercados
más pequeños y además no pueden alinear a las grandes luminarias pues no están
en condiciones de pagarles lo que piden. Los delegados de ambos bandos ni se
molestaron en programar un encuentro para el viernes luego de que las dos sesiones
del jueves no reportaron progresos.
Los propietarios propusieron inicialmente un impuesto especial del 50% sobre
la porción de una nómina que sobrepase los 98 millones de dólares.
Luego aumentaron el tope a 100 millones y seguidamente a 102, según representantes
de los peloteros.
El sindicato teme que ese impuesto, combinado con medidas tendientes a fomentar
una repartición más equitativa de los ingresos generados por el béisbol, forzosamente
dará lugar a una caída en los salarios, ya que los clubes grandes no tendrán
tanto dinero para sueldos.
Los jugadores finalmente aceptaron el impuesto, pero quieren que sea mucho más
bajo y que se fije una cifra detonante mucho más alta.

"Hicieron
propuestas irrelevantes. Seguimos esperando que hagan ofertas serias", comentó
el pitcher Tom Glavine luego de esas sesiones, donde estuvo presente como uno
de los representantes de los peloteros. Parece que la brecha es muy amplia.
Bud
Selig. Comisionado MLB
"Propusimos una cifra que afectaría a los Yanquis y tal vez uno o dos clubes
más. Ellos quieren que seis o siete clubes resulten afectados de entrada, y
otros seis o siete más adelante. De hecho, lo que quieren es un tope salarial",
se quejó Glavine.