Sin embargo, la fecha
en que estallaría el noveno paro laboral de las mayores desde 1972 parece
tan lejana que ninguna de las partes se ha mostrado presionada todavía para
plantear mayores cambios. Rob Manfred, el principal abogado de los propietarios
en materia laboral, coincidió en que las partes pasan por un periodo de "enfriamiento".
"Cuando ocurre un evento en el proceso, la fijación de un plazo para una huelga
o el inicio de ésta, ello causa una alteración al proceso", explicó Manfred.
Añadió que las partes se mostraron relativamente optimistas durante una sesión
efectuada el sábado, unas horas después de que se fijó la fecha para la huelga.
Ese encuentro se concentró también en algunos asuntos que no son centrales.
El domingo, hubo un receso en las conversaciones.
"Esto fue realmente muy intenso por dos semanas completas", dijo. "Uno llega
a un punto en que la gente necesita un día para despejar su mente, y eso es
lo que tomamos todos".
El impuesto y una iniciativa para compartir los ingresos se han convertido
en los mayores obstáculos para un contrato. Los propietarios niegan que las
dos propuestas estén vinculadas, pero los peloteros sostienen que ambas deben
ser analizadas juntas, porque quitarán dinero a los clubes con altos ingresos.
Los propietarios han propuesto cobrar un impuesto de entre 37.5 y 50% a las
nóminas que excedan 102 millones de dólares en una alineación de 40 peloteros,
incluyendo nueve millones de dólares por club en prestaciones.
Los peloteros, quienes no desean que el gasto de los equipos sea frenado en
esa medida, han propuesto límites de entre 130 y 150 millones, con un impuesto
de entre 15 y 30%.
NUEVA YORK, Estados
Unidos, AP, agosto 19, 2002
Con algunas discusiones sobre diferencias menores,
los negociadores de ambas partes en las Grandes Ligas volvieron a comenzar
este lunes, tres días después que el sindicato de peloteros emplazó una huelga
para el 30 de agosto.
Fueron unas "diferencias menores sobre algunos hechos", opinó el abogado sindical
Michael Weiner. Tras señalar que las dos partes tenían amplias diferencias
sobre los planes de los dueños para fijar un impuesto a los clubes que sobrepasen
un límite salarial, el sindicato emplazó el viernes la huelga, para tratar
de acelerar las conversaciones.

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