El gremio de peloteros
no respondió a las más reciente oferta de los propietarios sobre la repartición
de ingresos.
"El abanico de temas por discutir se ha reducido bastante por lo no se necesita
de mucho tiempo para que se logre un acuerdo", declaró Steve Fehr, abogado
de los peloteros y hermano del presidente del gremio, Donald Fehr.
Si bien las partes siguen distanciadas en cuanto a los aspectos de repartición
de ingresos y el impuesto a los equipos más poderosos, los temas más espinosos,
están de acuerdo en cuanto a lo que serían los pilares de un acuerdo básico.
En algún momento de la próxima semana, los negociadores deberán decidir si
desean alcanzar un compromiso sobre las cifras o tratar de doblegar al otro
durante la huelga, que sería la novena paralización laboral desde 1972.
Tenemos bastante tiempo para resolver todos los temas que están pendientes
entre las partes", señaló el principal abogado de los dueños, Rob Manfred.
"Se trata de sólo una diferencia en las cifras... siete días son suficiente
tiempo para resolver esas diferencias numéricas", agregó.
Por momentos, parecía que aún queda muchísimo tiempo antes de la fecha límite
fijada para el comienzo de la huelga.
Aún no hay suficiente presión para obligar a las partes a buscar los compromisos
necesarios en los temas medulares.
Durante gran parte del jueves, según Manfred, la negocación giró en torno
a la programación, los partidos interligas y la transferencia de contratos
de peloteros.
NUEVA YORK, Estados
Unidos, AP, agosto 23, 2002
Los negociadores, tanto los propietarios como los peloteros
expresaron optimismo de que podrán arreglar sus diferencias en torno a nuevo
acuerdo laboral antes del 30 de agosto,
fecha tope para que inicie la huelga de Grandes Ligas.
Las partes cumplieron el jueves tres rondas de conversaciones, concretando
un acuerdo sobre normas de control de deudas, un aspecto que los peloteros
consideraban frenarían los aumentos de salarios.

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