Las partes se reunieron
la tarde del lunes y de nuevo por la noche. Era posible que sostuvieran un
tercer encuentro. Y mientras continuaban las diferencias, que involucran la
división de miles de millones de dólares en las próximas cuatro temporadas,
el béisbol sigue amenazado con su noveno paro laboral desde 1972.
"Mis sentimientos no han cambiado. Soy optimista por naturaleza”, dijo el
jugador de los Yanquis de Nueva York, Mike Stanton, representante de los peloteros.
"Hay propuestas y concesiones de ambas partes. Aunque sea pequeña, una concesión
es una concesión".
Los propietarios quieren incrementar el monto de ingresos compartidos por
los clubes y fijar un impuesto suntuario para reducir el ritmo de gastos de
las novenas que tienen las nóminas más costosas.
Los peloteros han accedido a los incrementos en los ingresos compartidos,
pero propusieron un nivel menor que el planteado por los dueños y pidieron
que las reformas sean paulatinas, una medida que fue rechazada tajantemente
el sábado por los clubes.
En cuanto al impuesto, los propietarios quieren una cifra más alta que la
recomendada por los peloteros. Buscan también que sean gravadas las nóminas
en un límite menor de salarios que el propuesto por los jugadores.
Los dueños de los equipos consideran que la propuesta del sindicato es insuficiente,
y los peloteros afirman que el plan de sus contrapartes impondrá en términos
efectivos un tope salarial.
NUEVA YORK, Estados
Unidos, AP, agosto 26, 2002
A sólo cuatro días de que venza el plazo para que estalle
la huelga de los peloteros de Grandes Ligas, las partes en conflicto analizaron
el lunes sus estrategias en las negociaciones de un nuevo contrato laboral.
Los dueños de los clubes dieron el domingo algunos
pequeños pasos para acercar su oferta a las demandas del
sindicato, que no había respondido a la nueva propuesta.

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