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Octubre 13, 2002
Playoff's

Cardenales 3, Gigantes 4

Angelinos 13, Mellizos 5

 

Santiago es felicitado por Bonds. Foto: Ap

SAN FRANCISCO, Estados Unidos, octubre 13, 2002.-
Una victoria más de los Gigantes provocará la primera Serie Mundial en la historia entre equipos “comodines”, ello después de que el puertorriqueño Benito Santiago conectara jonrón de dos carreras para que San Francisco viniera de atrás y se impusiera 4-3 a los Cardenales de San Luis y tomara ventaja de tres juegos a uno en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Si los de la bahía logran el gallardete, enfrentarían a los Serafines de Anaheim, monarcas del joven circuito coronados este domingo, en un Clásico de Otoño que tendría por primera vez a dos conjuntos que avanzaron a la postemporada en calidad de wild cards.

Gigantes está también a un triunfo de ganar su primer título de la Nacional en 13 años y el décimo séptimo de su historia.

Cardenales dio la bienvenida al partido al cubano Liván Hernández con doble de Fernando Viña, elevado al derecho del colombiano Edgar Rentería con el que Viña llegó a tercera y con rodado a la intermedia de Jim Edmons que permitió a Viña anotar la primera. A continuación, el dominicano Albert Pujols recibió pelotazo y fue seguido por un sencillos de J.D. Drew y Tino Martínez, siendo éste último el que llevó a Pujols a registrar la 2-0.

El abridor de los Cardenales, Andy Benes, silenció a la poderosa ofensiva de los locales durante las primeras cinco entradas, sin embargo, fue presa del descontrol en la sexta, cuando después de un out regaló boletos consecutivos a Jeff Kent y Barry Bonds, lo que marcó su salida del centro del diamante. Su labor fue de cinco innings y un tercio, con dos imparables y dos carreras limpias admitidos, cuatro bases por bolas y cinco ponches y se sin decisión.

Rick White lo relevó en la sexta y, tras ponchar al puertorriqueño Benito Santiago, recibió batazo profundo que rebotó contra la barda del jardín izquierdo cargado al central y con ello anotaron Kent y Bonds para empatar la pizarra a 2-2.

Por su parte, Hernández, quien no pudo mejorar su marca invicta en postemporada de por vida a 7-0, se fue sin decisión y trabajó seis y un tercio en las que le dieron nueve hits, le anotaron dos carreras limpias y regaló una base por bolas. En la séptima, permitió sencillo a Viña, quien fue adelantado con sacrificio de Rentería. El manager Dusty Baker trajo al relevo al dominicano Félix Rodríguez, quien logró los dos outs que faltaban en el episodio para sofocar la rebelión de los “pájaros rojos”. Fue en el cierre de la octava y con dos outs, que los de la bahía finalmente pudo tomar la ventaja. White obligó a Rich Aurilia a elevar para el central y a Kent a rodar por la primera, pero al enfrentar a Bonds, su manejador Tony LaRussa le indicó otorgarle el pasaporte intencional. La afrenta se las hizo pagar Santiago con su cañonazo de cuatro esquinas por todo jardín izquierdo con el que la pizarra se puso 4-2 para los locales ante la locura de los aficionados que llenaron el Pacific Bell Park.

En labor de relevo, Tim Worrell (1-0) se apuntó el triunfo al sacar dos tercios de entrada con sólo cinco lanzamientos, sin permitir carrera, hit o base por bola. El taponero Rob Nen entró a trabajar la novena y aunque inició ponchando al emergente Kerry Robinson, el tercer strike no pudo ser controlado por Santiago detrás del plato y Robinson se embasó. A continuación, Viña conectó su tercer imparable de la noche con sencillo al derecho. El colombiano Rentería dio rola por las paradas cortas, pero los corredores avanzaron una base. Llegó Jim Edmons para disparar sencillo por el derecho con el que Robinson anotó el 3-4 y Viña llegó a tercera.

Nen recuperó terreno al hacer abanicar la brisa a Pujols y Drew con dos ponches de oro para conseguir el rescate, su quinto de la postemporada y tercero de esta serie .

Este lunes, Gigantes buscará ganar la serie como locales al mandar al centro del diamante al zurdo Kirk Rueter para enfrentar al abridor de los Cardenales, Matt Morris.

Kennedy se puso el traje de héroe con sus tres bambinazos. Foto: AP
ANAHEIM, Estados Unidos, AP, octubre 13, 2002.-

Los Serafines erradicaron el “Fantasma del ‘86” al clasificarse a su primer Clásico de Otoño y terminar con una sequía de títulos desde su fundación en 1961.

Anaheim se valió de tres jonrones y cinco carreras impulsadas de Adam Kennedy y de un ataque de 10 carreras en la séptima entrada para terminar apaleando 13-5 a los Mellizos de Minnesota y ganar la Serie de Campeonato de la Liga Americana por cuatro juegos a uno.
Los Serafines se convirtieron en el primer conjunto “comodín” que gana el gallardete del joven circuito y apenas la tercera novena que no gana su división y clasifica a la Serie Mundial. Kennedy, quien bateó como noveno por los locales y terminó el juego de 4-4 y con tres anotadas, fue apenas el tercer pelotero con tres home runs en una serie por el gallardete de cualquiera de los dos circuitos.

Bob Robertson, de los Piratas de Pittsburgh, lo hizo en la Liga Nacional, en 1971, mientras que George Brett, de los Reales de Kansas City, igualó la marca, en la Americana, en 1978.

Con la victoria, la franquicia californiana dejó atrás una historia de frustraciones, que la perseguía siempre que aparecía en la postemporada. Hasta antes de este año, Serafines nunca había ganado una serie de playoffs y siempre eran recordados por aquella Serie de Campeonato de 1986, cuando estuvieron a un strike de coronarse ante los Medias Rojas de Boston con ventaja de tres juegos a uno.

Sin embargo, Dave Henderson conectó un jonrón al cerrador Donnie Moore con el que Boston reaccionó para ganar los tres siguientes juegos y eliminar a los infortunados “angelitos”.

Desde entonces, la entonces llamada novena de California no estaba en la postemporada. Los visitantes atacaron primero en el amanecer del juego. Después de los dos primeros outs conseguidos por Appier, Corey Koskie recibió base por bolas, avanzó a segunda en wild pitch y anotó en doble del dominicano David Ortiz, cuyo cañonazo por el jardín derecho parecía del otro lado, pero rebotó en la barda para quedar como tubey.

En la apertura de la segunda con un out, Appier volvió a permitir un batazo largo, éste de Dustan Mohr, entre central e izquierdo, y llegó A.J. Pierzynski para conectar un corto sencillo por la banda contraria que cayó en el izquierdo y permitió anotar a Mohr la 2-0.

Pierzynski fue eliminado al tratar de extender su imparable a doble. Adam Kennedy recortó distancias al mandar por arriba de la barda del prado derecho el primer lanzamiento de Joe Mays en el cierre de la tercera. En la parte baja de la quinta, se dio la voltereta a 3-2 ante la locura de los más de 44 mil aficionados, que querían ser testigos de la historia en el Edison Field.

El primer batedor en turno, Scott Spiezio, disparó cuadrangular por el derecho y un out después, Kennedy dio su segundo vuelacercas también solitario y por el jardín derecho para volver a hacer estallar las exclamaciones de júbilo del público californiano que pintó de rojo las tribunas. Appier cumplió como el elemento de la experiencia en postemporada de los Serafines al lanzar cinco entradas y dos tercios, en los que espació cinco hits y dos carreras limpias, con un ponche y una base por bolas.

Su contraparte, Joe Mays también trabajó cinco y un tercio, en las que le conectaron ocho imparables (tres jonrones) con tres carreras limpias sin ponches ni pasaportes. Sin embargo, en la séptima, Mellizos consiguió la voltereta. El relevista Brendan Donnelly, quien había entrado por Appier, comenzó dominando a Torii Hunter, pero permitió sencillos ligados a Doug Mientkiewicz, Mohr y Pierzynski para congestionar las colchonetas.

Fue entonces que el manager Mike Scioscia trajo a su “amuleto”, el novato venezolano Francisco Rodríguez para relevar a Donnelly. Sin embargo, la magia de Rodríguez pareció extinguirse al regalar base por bolas al emergente Bobby Kielty con la que Mientkiewicz anotó la del empate 3-3. A continuación, un wild pitch del venezolano avanzó a todos los corredores y Mohr anotó el 4-3. Para coronar el ataque de tres carreras, Jacque Jones produjo con elevado de sacrificio al central para que, en pisa y corre, Pierzynski venciera el disparo del jardinero Darin Erstad y pusiera la pizarra 5-3.

Todas la carreras fueron al récord de Donnelly, quien trabajó una entrada con tres hits y dos ponches. Sin embargo, llegó el momento definitivo del partido. La tarde fantástica de Kennedy se coronó en el cierre de la “fatídica”.

El relevista dominicano Johan Santana no pudo sacar un solo out de la séptima al ser atacado con sencillos de Spiezio y el boricua Bengie Molina, quien salió por el corredor emergente Chone Figgins. La escena quedó preparada para que Kennedy, en cuenta de 0-2, descargara su tercer palo de vuelta entera del partido para regresar la ventaja a los locales ahora por 6-5. Santana (0-1) salió del partido con la derrota a cuestas habiendo apenas lanzado dos tercios de inning, con tres imparables en contra y un ponche. Sin embargo, el ataque continuó ante la incapacidad de los Mellizos de sacar los outs.

Después del jonrón de Kennedy, LaTroy Hawkins entró a relevar y llenó las bases con sencillos de Eckstein, Erstad y Salmon, lo que marcó su salida del montículo para ser sustituido por el puertorriqueño Juan Carlos Romero, quien dio pasaporte a Garret Anderson para que Eckstein anotara “de caballito”. El primer out de la entrada fue un ponche para Troy Glaus, pero Shawn Wooten conectó sencillo y Estad anotó (8-5).

Un lanzamiento descontrolado permitió a Alex Ochoa, quien corrió como emergente por Salmon, llegar a la registradora (9-5). Spiezio impulsó dos más con sencillo que llevó a home a Anderson (10-5) y Wooten (11-5). Bob Wells relevó a Romero y fue recibido por sencillos de Figgins y Kennedy (su cuarto hit del partido) con lo que se llenaron de nuevo las bases antes de que Eckstein conectara sencillo productor con el que timbró Spiezio (12-5) y la cuenta se cerró con rola de Erstad por primera que permitó a Figgis (13-5) llegar a “tierra prometida”.

Al final, Ochoa se ponchó sin tirarle para que se acabara este episodio de pesadilla para Minnesota en el que le anotaron 10 veces y le conectaron 10 imparables. Al final, la “magia” de Rodríguez (4-0) sí fue efectiva y se llevó la victoria, su cuarta de la postemporada y de su joven carrera, una marca increíble. El venezolano sacó dos outs con una base por bolas para apuntarse el crédito.

El cerrador Troy Percival trabajó la novena de manera perfecta para terminar con el trámite e iniciar un festejo postergado año con año desde hacía 42 calendarios.
 
 

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