

CIUDAD DE MÉXICO,
México,Televisa, diciembre 18, 2002.-
En su momento, parecía un “sueño guajiro”, pero cuando sólo faltaba un triunfo
y Rodrigo López estaba sobre el montículo, México estaba por vivir uno de
sus triunfos más gloriosos del 2002 en el deporte y, sin duda, el logro colectivo
más importante del año.
Los Tomateros de Culiacán hicieron historia de la grande al ganar el título
en la Serie del Caribe, disputada en Caracas, Venezuela, el 8 de febrero.
Con ello, se puso fin
a lo que parecía una “maldición”, que dictaba que nuestro país sólo podría
conquistar el campeonato de la “Serie Mundial Latinoamericana” cada 10 años.
Así ocurrió con los Naranjeros de Hermosillo de 1976, los Águilas de Mexicali
de 1986 y los mismos Tomateros de 1996, sin embargo, la escuadra dirigida
por Francisco “Paquín” Estrada tuvo una serie de ensueño para ser la primera
novena mexicana con dos coronas caribeñas. Igualmente, “Paquín” igualó la
hazaña del inolvidable Benjamín “Cananea” Reyes al conseguir su segundo campeonato
de esta clase.
“Cananea” fue el artífice de los títulos conquistados por Naranjeros y Águilas,
mientras que Estrada lo ha hecho en dos ocasiones con la escuadra de Culiacán.
Como siempre, surgen los nombres de los héroes y en esta ocasión se destacaron
López, el lanzador que habría de tener un año sensacional en las Mayores con
los Orioles de Baltimore, y el receptor Adán Amezcua, quien fue el Jugador
Más Valioso de la serie.
Tanto López como Amezcua opacaron a las estrellas consagradas de las Grandes
Ligas como los dominicanos Vladimir Guerrero, la figura máxima con los Expos
de Montreal; Miguel Tejada, quien sería el JMV de la Liga Americana en 2002,
o el venezolano Alex Cabrera, quien empataría el récord de más jonrones en
una campaña en el beisbol de Japón. Amezcua, quien sería contratado por la
organización de los Padres de San Diego luego de su gran actuación en Caracas,
bateó para .455 -el porcentaje más alto entre la novena mexicana-, en seis
juegos, con 10 imparables en 22 turnos, con cinco carreras anotadas, nueve
producidas, tres dobles y tres jonrones.
Su cañonazo en el último partido significó el triunfo tomatero. Por su parte,
López tuvo su mejor desempeño en el partido decisivo al lanzar juego completo
de cuatro imparables para sellar su estupenda postemporada, que incluyó cinco
triunfos para ganar la Serie Final de la Liga Mexicana del Pacífico. Vale
la pena hacer el recorrido por los triunfos que dieron a México su primera
gran satisfacción del 2002.
La senda del triunfo tomatero
Luego de despachar en los dos primeros playoffs a los Yaquis de Ciudad Obregón
y a los Naranjeros de Hermosillo, a ambos en cinco juegos, Culiacán batalló
en seis partidos para derrotar a los Venados de Mazatlán, en la Serie Final.
Tomateros ganaba su octavo campeonato de la LMP y el derecho a representar
a México en la Serie del Caribe. Como se había convertido en costumbre, la
novena mexicana llegaba como el “patito feo” del certamen en el que tenían
que enfrentarse a los poderosos locales, Navagantes de Magallanes, a los monarcas
dominicanos Tigres de Licey y a los boricuas Vaqueros de Bayamón.
3 de febrero: Correspondió a México jugar su primer compromiso contra
Venezuela, que el día anterior había derrotado a Puerto Rico. Tal vez, el
pánico escénico o el nerviosismo por debutar en el torneo hicieron que méxico
tuviera desventajas de 0-4, 1-5 y 6-7. El abridor fue Rodrigo López, quien
se fue sin decisión. El primer acto de heroísmo de Amezcua fue empatar el
juego 7-7 en la novena entrada, con un hit, cuando ya se festejaba el triunfo
local. Sin embargo, apareció Jacob Cruz para disparar un panorámico cuadrangular
en la parte baja de la décima y para sorpresa de todos, México vencía 8-7
al conjunto anfitrión, que había conectado cuatro jonrones que de nada le
sirvieron. La victoria fue para el relevista estadounidense Todd Revening.
4 de febrero: El rival en turno eran los dominicanos, a quienes se
les consideraba el máximo aspirante al título. De nuevo, México tuvo que venir
de atrás y el batazo estelar fue un vuelacercas de tres carreras de Amezcua,
quien selló una victoria por 7-6. Francisco Campos se apuntó el crédito y
Revening, el salvamento; ambos jugadores fueron refuerzos de Culiacán para
la serie. México era el único de los cuatro competidores que no conocía la
derrota. Ese mismo día, Rodrigo López regresó a nuestro país para estar con
su familia antes de tener que reportarse al campamento de los Orioles; de
todos modos, ya había cumplido al lanzar el primer juego.
5 de febrero: México se impuso 9-7 a Puerto Rico, en un partido lleno
de batazos de todos los calibres, pero en los que fueron más oportunos los
salidos de los toletes aztecas. Jacob Cruz se voló la barda dos veces y produjo
tres carreras, mientras que Amezcua también la mandó del otro lado al igual
que el estadounidense Kit Pellow. Sin embargo, la acción que salvó el partido
fue una sensacional atrapada de Darrell Sherman, el jardinero derecho, quien
robó un extrabase al emergente Eduardo Pérez, que fácilmente hubiera producido
dos carreras y empatado la pizarra. Ganó el abridor Pablo Joel Ochoa, mientras
que Revening se apuntó su tercer rescate.
6 de febrero: Acceder al título se hizo una realidad cada vez más
cercana, luego de vencer por segunda vez a Venezuela, ahora por pizarra de
13-9. De nuevo, prevalecieron los bats mexicanos y se destacó Amezcua con
su tercer jonrón y novena producida de la serie. Pellow también la hizo caer
del otro lado de la barda, mientras que Ray Martínez (otro refuerzo) aseguró
el triunfo con dos impulsadas. El zurdo Nathanael Reyes ganó en relevo y México
se ponía a una victoria del trono.
7 de febrero: República Dominicana frenó a México y le quitó el invicto
al derrotarlo 4-3, impidiendo su cuarta coronación en los clásicos caribeños.
Los Tomateros habían tomado ventaja de 3-0 en la segunda entrada, pero ésta
se desvaneció con ataque de tres carreras quisqueyanas en la tercera, más
la de la voltereta en la sexta. El juego se le fue de las manos al abridor
Claudio Moreno, quien salió con la derrota a cuestas. De cierto modo, flotó
el dramatismo porque Licey se ponía con marca de 3-2 por el 4-1 de Culiacán
y si los mexicanos perdían y los dominicanos ganaban en la última jornada,
se forzaría un partido extra de desempate por el título. No sería necesario,
estaba de regreso Rodrigo López.
8 de febrero: El regreso del derecho de Tlalnepantla fue determinante
para que México conquistara el campeonato al vencer 3-0 a Puerto Rico. Su
blanqueada de cuatro imparables, una base por bolas y ocho ponches, se combinó
con el bateo oportuno de Ray Martínez, quien provocó la primera anotación
con rola para doble matanza en la segunda entrada. Jacob Cruz siguió cumpliendo
con hit productor en la tercera y el mismo Ray selló el triunfo con jonrón
solitario en la séptima. De ese modo, la novena del próspero empresario y
enamorado del beisbol, Juan Manuel Ley engrandeció la historia del beisbol
mexicano, al salir prácticamente de la nada para alcanzar la gloria, de la
mano de un auténtico “hacedor de milagros”, Francisco “Paquín” Estrada. Estos
son los peloteros que han inscrito con letras de oro sus nombres como campeones
de la edición 32 de la Serie del Caribe: Jugadores de posición: Alfredo Amézaga
(2b), Adán Amezcua (c), Arnoldo Castro (2b), Jacob Cruz (j), Heber Gómez (ss),
Ray Martínez (3b), Miguel Ojeda (1b), Kit Pellow (j), Darrell Sherman (j),
Mario Valdez (1b), Roberto Vizcarra (2b), Derrick White (j). Lanzadores: Luis
Ignacio Ayala, Jorge Campillo, Francisco Campos, Rodrigo López, Alberto Manrique,
Claudio Moreno, Pablo Joel Ochoa, Pablo Ortega, Oliver Pérez, Todd Revening,
Nathanael Reyes, Miguel Rubio.

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