FLORIDA, Estados Unidos, AP, febrero 23, 2005.-

Los campos de entrenamiento ya trabajan a todo vapor tanto en Florida como en Arizona, y los peloteros que se presentaron a trabajar llegaron con alegría, otros con ambiciones de comenzar de nuevo, otros con un aluvión de cuestionamientos y otros más no saben lo que les depara el destino.
El dominicano David Ortiz se incorporó con los Medias Rojas de Boston y llegó tal y como se fue al concluir la pasada temporada: con una gran sonrisa y su poderoso bateo.

El gran Papi, como le dicen algunos cariñosamente, agarró su bate y conectó con la fuerza que lo caracteriza.

El éxito parece no haber cambiado al gigante Ortiz, un toletero que mide 1 metro y 93 centímetros y pesa 104 kilos.

"Esa es mi personalidad", dijo Ortiz. "No puedo cambiar. Si cambio mi padre me golpeará con una botella de agua en la cabeza".

El año pasado tuvo su mejor temporada en las Grandes Ligas. Fue uno de los héroes en la obtención de la Serie Mundial, en especial en los partidos que disputaron ante los Yanquis de Nueva York.

Sus jonrones fueron providenciales y bien podría decir que sin ellos, los Medias Rojas seguirían sin saber qué es obtener un campeonato.

En Scottsdale, el mánager Felipe Alou no perdió el tiempo en anunciar la rotación de lanzadores de San Francisco, al elegir a Jason Schmidt como abridor en la jornada inaugural tras el primer entrenamiento con todo el equipo.

Seguirán a Schmidt el zurdo Kirk Rueter, el derecho Brett Tomko, el zurdo Noah Lowry y el derecho Jerome Williams

Por otra parte, Alou dijo que probablemente volvería a los Gigantes para la temporada del 2006, que sería su cuarta con el club de San Francisco.

Su contrato finaliza después de esta temporada y Alou cumple 70 años en mayo, pero ha demostrado energía suficiente para dirigir a los Gigantes a lo largo de 162 partidos. También quiere ser el mánager de su hijo Moisés por una temporada más.

Otro que llegó en son festivo fue Manny Ramírez.

El dominicano se presentó con una vincha con los colores de Brasil, luciendo rizos rastafarios con cuentas en las puntas, y bateó líneas por el medio.

El quisqueyano volvió después de un mes de vacaciones en Brasil donde disfrutó de la locura del Carnaval. Su premio al Jugador Más Valioso de la Serie Mundial es cosa del pasado, y esa personalidad divertida que demostró a los aficionados es parte de su futuro.

El béisbol "es diversión. Nos llaman los idiotas. De eso se trata", dijo Ramírez el martes, el primer día que se reunió todo el equipo de los Medias Rojas después de completar una barrida de la Serie Mundial en cuatro partidos en San Luis el 27 de octubre.

Por su parte, Johan Santana, quien fue el primer venezolano en ganar el premio Cy Young, fue recibido en su país en el palacio presidencial y le brindaron una fiesta nacional.

Sin duda que su fama ha crecido esta primavera, pero los Mellizos de Minnesota no temen por la capacidad de su joven zurdo para adaptarse a la fama y la fortuna.

"Johan es un tipo muy humilde", dijo el gerente general Terry Ryan. "Se ha manejado bien".

La temporada 2004 de Santana fue increíble: no perdió en 15 aperturas después del Partido de las Estrellas, lideró la liga en promedio de carreras limpias permitidas (2,61) y ponches (265) y fue segundo en la Liga Americana con 20 triunfos.

En Fort Lauderdale, y como carta de presentación ante sus nuevos compañeros de equipo, el dominicano Sammy Sosa bateó unas 24 pelotas por encima de la barda del jardín central durante su primer entrenamiento con los Orioles de Baltimore.

Antes de que hubiera terminado, cerca de la mitad del equipo interrumpió sus entrenamientos para ver el espectáculo de cuadrangulares.

"Estoy en un nuevo hogar con un equipo joven al que puedo ayudar. Estoy muy contento de estar aquí, sin duda, y puedo ver en sus rostros que ellos también están contentos con que yo esté aquí", indicó Sosa.

En Tampa, Bernie Williams piensa que está en la misma situación que en su primer campo de entrenamiento con los Yanquis de Nueva York.

El es uno de los veteranos de los Yanquis, junto con Derek Jeter, Mariano Rivera y Jorge Posada. Aún así, no ha empujado 100 carreras desde el 2002, y no ha bateado 20 jonrones desde hace tres años.

Pese a que los Yanquis cambiaron a Kenny Lofton al acabar la campaña, Williams no sabe por cuánto tiempo va a ser el jardinero central de Nueva York.

"Siempre estoy pensando que pudiera perder el puesto en cualquier momento, y es ésa la actitud que me ha mantenido aquí. Si me diera el lujo de pensar que éste es mi puesto, y nadie va a quitármelo, pienso que perdería parte de la agresividad y el deseo de mantenerlo", dijo Williams.

En tanto, el boricua Juan González no ha leído el polémico libro de José Canseco y tampoco quiere hacerlo.

El toletero de los Indios se ha sumado a varios que rechazan las acusaciones de su ex compañero, quien dijo que muchos jugadores utilizaron esteroides. González fue rotundo al decir el miércoles que nunca ha ingerido esteroides y agregó que Canseco era un mentiroso al decir que le había dado esa droga a comienzos de los 90.

"No es verdad... Nunca he visto jeringuillas. Nunca he visto píldoras. Nunca vi nada... Las únicas personas que han puesto jeringuillas en mi cuerpo son los médicos", dijo González.

Mientras que para Rafael Furcal, el período de vacaciones ha sido muy peculiar: 13 días en la cárcel y tratamiento de cuatro semanas en un centro para alcohólicos.

Por eso no es sorprendente que el dominicano, paracorto de los Bravos de Atlanta, quiere dejar atrás cuanto antes su segunda condena por conducir borracho.

En la práctica del miércoles, la primera en la que se ejercita toda la plantilla, Furcal terminó y se dirigió directamente al vestuario, evadiendo a los periodistas que querían hablar con él. Unos minutos después, dentro del camerino, Furcal le respondió a un periodista sobre una petición para entrevistarlo: ¿Vas a preguntarme sobre béisbol?

A medida que avanzó la entrevista, Furcal cedió un poco y dijo que no dejará que sus problemas con la ley afecten su juego.

"Estoy tratando de dar lo mejor de mí para ayudar al equipo", dijo el principal bateador de los Bravos. "Cuando salgo al terreno de juego no tengo ningún problema. Voy a jugar como sé, sin importar lo que esté pasando a mi alrededor".

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