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"Ya
anticipamos tener de regreso a Manny", dijo el manager
de los Dodgers, Joe Torre, en esta semana. "Creo que agregará
algo a nuestro lineup." Es poco decir.
Aunque los
Dodgers se han mantenido cómodamente en la cima del Oeste
de la Liga Nacional sin Manny Ramírez, el 3 de
julio era una fecha que todos tenían en la mira, ya que
marca otro capítulo en esta historia.
En el PETCO
Park de San Diego, Ramírez volverá a un terreno
de Grandes Ligas. Es el retorno de un grande, no importa qué
opines de él. Es una superestrella, miembro del Club
de los 500 Jonrones y 12 veces participante en el Juego de Estrellas.
Es curioso
lo que ha ocurrido con Ramírez en el último año.
Para el 3 de julio del 2008, Ramírez ya había
sostenido un altercado en el dogout con su entonces compañero
de los Medias Rojas, Kevin Youkilis, y había sido acusado
de agredir a un empleado de muchos años del equipo de
Boston. Pronto se le acusaría de fingir una lesión
en la rodilla, y se revelaría después que los
Medias Rojas ponderaban suspenderlo.
Mientras
tanto, los Dodgers tenían 41-44 a partir del 3 de julio
y buscaban un impulso. A última hora de la fecha límite
del 31 de julio, consiguieron eso y mucho más al concretar
un cambio que envió a Ramírez a Los Angeles, y
a Jason Bay de Pittsburgh a Boston.
Esta canje
propulsó a los Dodgers y a los Medias Rojas a punto de
enfrentarse en la Serie Mundial. Ramírez bateó
.396 con 17 cuadrangulares y 53 impulsadas en los últimos
dos meses de la temporada con Los Angeles, y luego .520 con
cuatro vuelacercas en los playoffs.
"Nos
llevó (a la postemporada). Si no está él,
no hay chance", dijo el receptor de los Dodgers, Russell
Martin.
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