

CIUDAD DE MEXICO, México,
AP, julio 17, 2004.-
Si la Liga Mexicana tiene una estrella
es el derecho Francisco Campos, quien se plantó en el Foro Sol para
demostrar que es el mejor pitcher del momento, en la victoria 7-3 de Piratas
de Campeche sobre Diablos Rojos del México.
No tuvo la menor importancia que el lanzador sonorense aceptará una buena cantidad de imparables e incluso tuviera sus momentos de descontrol, pues a final de cuentas cumplió con el objetivo principal de cualquier serpentinero, es decir colgar un cero tras otro.
Pese a la dificultad del parque capitalino, que registró una entrada de unos ocho mil aficionados, Campos secó a la artilleria escarlata pese a que no retiró en orden una sola entrada.
Sin embargo, exprimió el brazo a fondo para prácticamente despachar
sin daño alguno los siete episodios en los que permaneció en la lomita, en los que admitió siete indiscutibles.
Enfrente, el derecho "bucanero"
tuvo de rival al zurdo Roberto "Metralleta" Ramírez, quien
estuvo en la loma por espacio de ocho episodios, con 13 imparables y sólo
dos carreras, no obstante el relevo no le sirvió de gran cosa.
Campeche se puso en ventaja en el primer capítulo, donde Roberto Mejía,
Roberto Vizcarra y Willy Otañez ligaron imparables consecutivos, el
último de ellos productor de la primera carrera de la tarde.
En el cuarto episodio, el panameño Rubén Rivera abrió turno con panorámico cuadrangular por el jardín izquierdo, para poner el 2-0 en la pizarra y en el inning siguiente el México por fin pudo tocar la serpentina de Campos.
De hecho, el descontrol traicionó en ese episodio al derecho sonorense, ya que regaló tres pasaportes y el estadounidense Chad Mayer aprovechó ese titubeante momento para timbrar con un par de wild pitch.
En la apertura de la fatídica séptima entrada, Oscar Ramírez empujó a Otañez con la tercera carrera de los "filibusteros", todavía ante la serpentina de "Metralleta" Ramírez.
Ya con dos outs, los Diablos descontaron en ese capítulo con un tablazo por todo el jardín central del regiomontano Roberto Saucedo, quien para su mala fortuna no encontró compañeros en las almohadillas.
A la salida del zurdo veracruzano, el México se perdió por completo ya que, una vez más, fracasaron los relevos de David Domínguez y Javier Cruz.
Domínguez enfrentó a tres bateadores y los mismos le maltrataron la pelota. Otañez cuadrangular al izquierdo, Brown sencillo al central y Rivera dobleteó. Entonces el manager panameño Roberto Kelly trajó a Javier Cruz, quien tampoco pudo colaborar en la causa escaralata.
Oscar Ramírez produjo con elevado al central y enseguida Sergio Guerrero deposito la pelota detrás del izquierdo, con un compañero por delante, para completar la cuenta del equipo de Paquín Estrada.
Efraín Sánchez se hizo cargo del relevo e Isidro Márquez ingresó en el noveno, donde el México consiguió su tercera carrera con rola al cuadro de Ray Martínez, para redondear el definitivo 7-3 en la pizarra.
** anterior-- Notas de México

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