

FORT LAUDERDALE, Estados Unidos, AP, marzo. 6, 2005.
Rafael Palmeiro habla
pausado y sereno, con el aplomo que le otorgan las 19 temporadas de Grandes
Ligas que lleva a cuestas. Aún así, el cubano no puede evitar
el asomo de una leve sonrisa cuando se menciona la hazaña que está
a punto de lograr: 3 mil hits.
El inicialista de los Orioles de Baltimore comenzará la campaña
regular faltándole 78 hits para unirse al puertorriqueño Roberto
Clemente y el panameño Rod Carew como los únicos latinoamericanos
con 3 mil inatrapables.
"Espero que
las cosas me vayan bien, a ver si puedo llegar lo más rápido
posible", confesó Palmeiro antes de un partido de pretemporada
contra Washington en el hogar primaveral de los Orioles.

De lograr esa meta, Palmeiro tendría otra llave para entrar al Salón de la Fama de Grandes Ligas. La primera la obtuvo en el 2003 cuando se unió al exclusivo club de los 500 cuadrangulares, otro de los números mágicos del beisbol.
Y ahora, con 572 dobles en el bolsillo, el primera base también podría ingresar al selecto grupo de toleteros que han conectado 600 dobles.
"Yo no pensé en eso, ni sabía que estaba tan cerca de los 600 dobles. De verdad yo no soy el que está poniendo esas metas", señaló.
Palmeiro asegura que a sus 40 años todavía no piensa en el retiro y ni siquiera se da el lujo de pensar en la vida después del béisbol, avivando la esperanza de jugar "dos o tres años más".
"Cuando venga ese tiempo que me retire, allá entonces voy a prepararme para esas cosas", indicó.
Mientras tanto, el cubano está concentrado en la venidera campaña con Baltimore y saborea la reforzada ofensiva del equipo, tras la suma del poderoso bateador dominicano Sammy Sosa.
Palmeiro opinó que si el cuerpo de lanzadores permite entre cuatro y cinco carreras por partido, los Orioles deben estar en la pelea por la división.
"Los pitchers nuestros saben que lo que tienen que hacer es tirar strikes, tratar de traer al equipo nuestro al dugout para traer carreras", dijo. "Si nosotros podemos mantener a los oponentes entre cuatro y cinco carreras, tenemos buen chance de ganar".
Palmeiro bateó .258 el año pasado, su promedio más bajo desde la temporada de 1997, sacudió 23 cuadrangulares y remolcó 88 carreras en 154 encuentros.
En sus 19 campañas con los Cachorros de Chicago, Texas y Baltimore, tiene promedio de .289, con 551 vuelacercas y 1.775 impulsadas.
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