


Cuba, especial, mayo 23, 2004
Orientales se proclamó campeón de la III Súper Liga al imponerse 6x5 a Industriales en diez episodios, en el Latinoamericano que recibió la mayor concurrencia en la historia de este ya clásico del béisbol cubano.
Un tiro malo del torpedero Rudy Reyes permitió anotar desde la intermedia a Danel Castro con la que marcó la diferencia en el disputado duelo, empatado a cinco desde el tercero al desatar ambos contendientes sus mayores ataques y con ellos producir en el primer tercio todas sus carreras.
Castro, tres veces sin
hacer contacto con la bola, recibió boleto y Joan Carlos Pedroso, también
con igual número de yemas (dos Osmani Urrutia), dejó caer un
texas a los pies de Yasser Gómez. En estas circunstancias, Amauri Suárez
pegó alto bounce a Reyes quien fue a buscar el out forzado que no alcanzó,
además de tirar desviado y bajo a Scull para abrirle las puertas del
home a Danel con la que finalmente se convirtió en victoria y estropeó
el trabajo del relevista Frank Montieth.
La sonrisa final correspondió a Danny Betancourt, formidable en los
cinco actos en que actuó, después de reemplazar al abridor Vicyhondri
Odelín en el sexto, tras pasar a Serguei Pérez. Desde ese momento
hasta que Enriquito le conectó sencillo, retiró por su orden
a once bateadores.
El diestro santiaguero colgó soberbio escón en el décimo al dispararle doblete Yoandy Urgelles, con avance a tercera por roletazo de Scull a Pedroso. El alto mando ordenó intencional el último lanzamiento a Mayeta para buscar el doble play, objetivo que consiguió con el batazo de Linares a mano de Navas.
De esta forma Orientales, bajo la dirección del tunero Ángel Sosa se llevó el trofeo que depositó en sus manos Humberto Rodríguez González, adicionó su segundo campeonato consecutivo, pues semanas antes había alcanzado el de la II Olimpiada del Deporte Cubano, dos demostraciones que dicen mucho del calibre de sus integrantes.
Su bandera se enlaza con las de Habaneros y Centrales, ganadores en las dos primeras ediciones.
No merecía el choque la definición que reservó, pero así de sorprendente es el béisbol. El error y las bases por bolas son partes del juego, determinantes en ocasiones como ahora en el caso de Industriales, cuyas dos derrotas fueron a causa de estas incidencias, que en modo alguno desmeritan la victoria de los indómitos porque supieron aprovechar los deslices de un adversario fuerte que paseó la distancia durante la fase de clasificación, que incluso lo derrotó tres veces.
Como es lógico, Montieth cargó con el revés, en un relevo de cuatro y dos tercios, tres ponches y tres imparables. Los lanzadores azules se repartieron once ponches.
Los dos planteles hicieron funcionar el marcador dos veces per cápita en el primer tercio, ambos con la suficiente furia para facturar cinco carreras cada uno. Los indómitos cargadas a las espaldas de Osbeck Castillo y los leones a expensas de Vicyhondri Odelín.
Las del este cayeron por obra y gracia de dos pareja de tubeyes y cuadrangulares, además de pasaportes a Joan C. Pedroso y Marcos Naranjo, transformados en anotaciones que más tarde pesaron una tonelada.
Los biangulares fueron conectados en forma sucesivas por Amauri Suárez y Luis Miguel Navas, batazo extraviado que halló al jardinero derecho Linares muy corto, mientras que los vuelacercas también uno detrás del otro, acuñados por Loidel Chapellí y Eriel Sánchez, descomunal toletazo por la banda izquierda.
Obviamente al diestro camagüeyano tampoco le fue cómodo el camino, al aceptar cinco, cuatro limpias, muestra de la combatividad que evidenciaron los leones en su madriguera. Un costoso error del antesalista Suárez, luego de sencillo de Alexander Mayeta, produjo la primera, completándose el trío al disparar hit de Serguei Pérez y tubey de Alden Mesa. El campeón volvió a enseñar las uñas y empató con dos outs cuando los zurdos Antonio Scull y Mayeta despacharon triple y vuelacercas para cerrar el primer tercio con un abrazo a cinco.
Castillo dio paso a Frank Montieth, tras quedar con vida Suárez por error de Linares y recibir pelotazo Navas.
A partir del tercero su actuación fue dominante, al tolerar dos hits mientras ponchaba a cuatro de los ocho que acumuló.
El apagafuegos respondió retirando a Anderson y Naranjo en elevado a Reyes y ponche, respectivamente.
Odelín logró un peligroso escón después de que Yasser Gómez y Yoandy Urgelles sacudieron imparables abriendo el quinto. Doble play en roletazo de Scull y línea al right de Linares, antes de boleto intencional a Mayeta, completaron el escón.
Pero en el siguiente se marchó al concederle pase a Serguei Pérez. Su sucesor Betancourt puso a comer en sus manos a Mesa, Reyes y Enriquito y no permitió más libertades al campeón, que cayó con las botas puestas donde mismo capturó con maestría y mucha garra su décimo título nacional. En este torneo quedó muy bien parado frente a tres selecciones de respeto, en medio de un torneo que respondió a las proyecciones de la Comisión Técnica Nacional.
Estadio: Latinoamericano, Ciudad de La Habana
ANOTACIÓN POR ENTRADAS
Equ 123 456 789 0 C H E
ORI 023 000 000 1 6 9 1
IND 032 000 000 0 5 12 3
Lanzadores: ORI: V. Odelín,
D. Betancourt (G,1-0). IND: O. Castillo, F. Montieth (P,0-1). Jonrones: ORI:
L. Chapellí (2do) y E. Sánchez. IND: A. Mayeta. Triples: IND:
A. Scull. Dobles: ORI: A. Suárez, L. M. Navas. IND. A. Mesa e Y. Urgelles.
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