

NUEVA YORK, Estados Unidos, AP, octubre 11, 2004.-
Desde el instante en que
el jonrón de Aaron Boone rebasó el muro del jardín izquierdo
en octubre pasado, los Yanquis y los Medias Rojas se han estado preparando
para esto.
Los forcejeos por la contratación de Alex Rodríguez, los duelos
verbales entre los dueños, las trifulcas en el terreno, hicieron que
esta revancha fuese, sino inevitable, al menos predestinada.
A partir del martes por la noche, los jugadores, los fanáticos -- y la televisión -- van a tener lo que querían: Nueva York y Boston, luchando por el pase a la Serie Mundial.
"Un choque de titanes por el banderín", dijo Boone el domingo. "No me lo voy a perder".

La histórica rivalidad saca a flote lo mejor y lo peor de ambos equipos, y deja a estos enconados rivales, con las nóminas más abultadas en las Grandes Ligas, concentrados el uno en el otro por encima de todo.
A menos que ambos equipos estuvieran en el mismo estadio, los partidos de las series de primera ronda de los playoffs parecieron más un preludio o un epílogo. El triunfo de 3-1 de Nueva York sobre Minnesota fue meramente un aperitivo, la barrida de Boston en tres juegos sobre los Angelinos, lo mismo.
"¨Si no es ahora, cuándo?", preguntó el gerente general de los Medias Rojas, Theo Epstein, el domingo en el Fenway Park. "Ahora que estamos aquí, podemos admitir que si ganamos la Serie Mundial, venciendo a los Yanquis en el camino, se sentirá mucho mejor", dijo Epstein.
La serie que vio disputarse los siete partidos en octubre pasado y coronada por el cuadrangular de Boone en el undécimo episodio ante Tim Wakefield, ha sido mostrada una y otra vez en Nueva York.
Boston, que vio al dominicano Pedro Martínez desperdiciar una ventaja de 4-0 en el cuarto inning y una de 5-2 en el octavo, despidió al manager Grady Little y lo reemplazó con Terry Francona. Los fanáticos de los Medias Rojas solamente encontraron consuelo en el hecho de que los Yanquis estaban tan agotados que cayeron 4-2 ante Florida en la Serie Mundial.
Este año, Boston agregó a los lanzadores Curt Schilling y Keith Foulke, y se deshizo de Nomar Garcíparra en agosto. Nueva York trajo a Rodríguez, Gary Sheffield y Kevin Brown, entre otros.
Los Medias Rojas abrieron la campaña 6-1 ante los Yanquis, pero en julio, Nueva York tenía una ventaja de nueve juegos y medio sobre Boston, en ruta a su séptimo cetro divisional consecutivo.
Boone, cuya lesión tras la temporada pasada hizo que los Yanquis adquirieran a Rodríguez, mirará la serie como espectador. Y no hay duda de quiénes son sus favoritos. "Tengo que decir los Yanquis", dijo. "Estoy seguro que va a ser una pelea golpe a golpe. Va a ser excelente".
** anterior -- Notas de la MLB
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